¡Pero miren qué ‘vaina’! La reconocida artista Ariana Grande está de nuevo en boca de todo el mundo, y esta vez, el drama es con nada más y nada menos que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Según la noticia, el pleito se armó porque Trump, o su equipo, utilizó una de las canciones más pegadas de la cantante, ‘We can’t be friends’, en un video publicado en su cuenta de TikTok. Y la cosa no está de lo más bien, pues el contenido del video, según se reporta, apuntaba directamente contra las mujeres trans, algo que a Ariana Grande no le cayó nada en gracia, como era de esperarse.
El video en cuestión, según la información, mostraba al presidente mientras se dirigía al podio, con el tema de fondo. Pero lo que de verdad encendió la chispa fue la declaración que acompañaba la publicación: ‘Los hombres no pueden tener hijos y nunca deberían competir en deportes femeninos’, una afirmación que generó un ‘bochinche’ en redes. La respuesta de la estrella no se hizo esperar, y de una vez le mandó su ‘pique’ a Trump, diciéndole con todas las letras: ‘Nunca vuelvan a usar mi música. Además, su versión es falsa’. Una clara señal de que con la propiedad intelectual de los artistas, no hay ‘chercha’ que valga.
Y es que esta no es la primera vez que Ariana Grande tiene que salir a ‘plantársele’ a Donald Trump por el uso indebido de su música. Apenas el pasado mes de junio, la protagonista de ‘Wicked’, como es conocida, ya había criticado que usaran su tema ‘Bye’ en un video de la Casa Blanca. Aquella vez, la publicación, de acuerdo al reporte, promocionaba los arrestos realizados por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Estados Unidos, una situación que, asegún la cantante, era una ‘barbarie, inhumanidad y atrocidad’. Su reacción fue contundente: ‘¡Que se joda el ICE!’, mostrando que su posición es firme y sin rodeos.
Este tipo de conflictos ya son recurrentes en el panorama político-musical. Ariana Grande no es la única en este ‘coro’ de artistas que se han visto en la necesidad de pedir a los políticos que no utilicen sus creaciones para campañas o publicaciones gubernamentales. Nombres como Olivia Rodrigo, Billie Eilish y Sabrina Carpenter también figuran en esa larga lista de cantantes que han levantado su voz. Esto pone en el tapete un debate interesante sobre los derechos de autor y el uso de obras artísticas en contextos políticos, una ‘vaina’ complicada donde el mensaje del artista a menudo choca con la agenda de los funcionarios públicos.
Desde nuestro ‘patio’, en República Dominicana, entendemos bien este tipo de situaciones. El poder de la música para comunicar un mensaje es inmenso, y cuando una canción, que lleva consigo el sentir y la visión de su creador, es utilizada para fines con los que el artista no comulga, es lógico que ‘se coja un pique’. La gente de aquí, que vive la música con pasión, sabe que cada tema tiene su ‘flow’ y su propósito. Ver a una figura como Ariana Grande, con la magnitud que tiene, defendiendo sus principios y su arte, es algo que muchos ven como un acto ‘bacano’, de pura coherencia y valentía frente al poder.
Al final del día, lo que queda claro es que los artistas están cada vez más dispuestos a defender su arte y sus valores, sin importar quién esté en la silla presidencial. El pleito entre Ariana Grande y Donald Trump es solo un ejemplo más de cómo la cultura y la política se entrelazan, a veces en armonía y otras veces en franca discordia. Y en este caso, la ‘tigresa’ de la música pop ha dejado su mensaje claro: con su arte, no se juega, y mucho menos para promover mensajes con los que ella no está de acuerdo. Veremos cómo sigue esta ‘novela’.
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