¡Klk! La balanza comercial entre Estados Unidos y República Dominicana en 2025 dejó a muchos con la boca abierta, según el reporte. La nación del norte le metió ‘un paquetón’ a la nuestra, vendiendo productos por unos US$12,900 millones, mientras que de este lado del charco solo compramos mercancías dominicanas por US$7,600 millones. Eso, mi gente, es un saldo favorable para los gringos de aproximadamente US$5,300 millones. ¡Una vaina de lo más seria! Y lo más ‘bacano’ es que estas Tensiones Comerciales se dan en un escenario donde RD no le genera déficit a EE. UU., sino todo lo contrario, lo cual es una paradoja que tiene a más de uno ‘pensando en el aire’.
Imagina la situación: por cada dólar que los yanquis nos compran, ellos nos meten US$1.70 en nuestro mercado. Este desequilibrio, que le favorece a Washington ‘de una vez’, cobra más importancia ahora que a ciertos productos criollos les han puesto un arancel de un 12.5% para entrar a su mercado. A la vez, ‘la presión está activa’ para que el arroz producido allá tenga una mayor apertura por aquí. Esto es como si te dieran un empujón y al mismo tiempo te pidieran espacio. ¡Un lío!
El intercambio total de mercancías entre los dos países se montó en unos US$20,500 millones en 2025. De esa cantidad, la mayoría, un 63%, fue para exportaciones gringas hacia la isla, y solo el 37% para productos dominicanos que se fueron para allá. O sea, las ventas estadounidenses para el mercado dominicano fueron casi un 70% más que lo que ellos nos compraron. Esto demuestra que, históricamente, EE. UU. ha sido el principal destino de nuestras exportaciones y, a su vez, nosotros somos un mercado importante para sus combustibles, vehículos, maquinarias, alimentos y materias primas. ¡Ahí está el detalle!
La cosa se ha puesto más ‘jevy’ con la implementación de ese arancel de 12.5% a productos dominicanos específicos. Esta movida representa un cambio significativo, pues viene después de casi dos décadas donde el DR-CAFTA había ido quitando las barreras comerciales poco a poco. Es como volver a ponerle un tope a una puerta que ya estaba abierta, lo cual tiene a muchos productores nacionales ‘con los pelos de punta’ y buscando soluciones para no perder terreno en ese mercado tan importante.
Pero el ‘tigueraje’ no para ahí. Mientras unos productos criollos se topan con este nuevo gravamen, Washington sigue bregando para que nuestro mercado sea más accesible a su arroz. Piden que República Dominicana cumpla con lo que se acordó en el DR-CAFTA sobre la desgravación progresiva del arroz. Sin embargo, el Gobierno dominicano, con ‘visión y tino’, ha decidido proteger a nuestros productores locales, manteniendo ciertos mecanismos de salvaguarda. Actualmente, entran 23,300 toneladas métricas de arroz gringo sin arancel, pero lo que pase de ahí se topa con un gravamen ‘de los grandes’, un 99%.
Esta protección a la producción arrocera no es por capricho; es una medida estratégica crucial para garantizar la seguridad alimentaria del país y para evitar un ‘golpe bajo’ a miles de familias que viven de ese cultivo. Estados Unidos, por su lado, entiende que esas restricciones no van con los compromisos de liberalización comercial que se firmaron. Es un pulso, mi gente, entre la visión de un mercado abierto y la necesidad de proteger lo nuestro. ¡A ver en qué termina esta vaina!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!



