El sueño de tener una casa propia es una meta ‘bacana’ para muchos dominicanos, pero la realidad económica, según la noticia, a menudo lo hace parecer una meta lejana. Sin embargo, los proyectos de Vivienda de Bajo Costo en República Dominicana se presentan como una opción viable, aunque no exenta de desafíos económicos significativos. La principal barrera, de acuerdo al reporte, es la capacidad de ingresos para calificar a un financiamiento hipotecario, a pesar de las facilidades de pago inicial.
Para entender mejor esta ‘vaina’, Carlos Bonilla, quien es gerente general de CBS Developments, detalla el esquema utilizado por los desarrolladores. Según Bonilla, el proceso arranca con un 5% del valor de la propiedad como separación para firmar el contrato. Después de esto, el 15% restante del inicial se va pagando durante el proceso de construcción de la vivienda. Esto permite a los compradores no tener que soltar un ‘golpe de una vez’ todo el dinero.
Una de las grandes ventajas de este sistema, tal como explica Bonilla, es que si la obra dura dos años, ese 15% se divide entre los 24 meses del proceso constructivo. Así, el comprador distribuye su esfuerzo económico en cuotas mensuales, lo que hace la entrada mucho más manejable. Una vez se completa ese 20% del valor total, el banco entonces entra y financia el 80% restante, ‘asegurando’ la adquisición de la propiedad.
Ahora bien, el ‘tigueraje’ viene con el monto que una familia debe generar mensualmente. Para una vivienda de aproximadamente RD$4.32 millones, con un financiamiento de unos RD$3.11 millones, y tomando una tasa de interés del 8% a 30 años, la cuota mensual se estima en unos RD$22,800. Esto significa que un hogar, para que la cuota no supere el 35% de sus ingresos (una regla general), tendría que ‘echarse al bolsillo’ aproximadamente RD$65,000 cada mes.
Lamentablemente, esta cifra deja ‘fuera del coro’ a un gran porcentaje de las familias dominicanas. El análisis de CBS Development señala que los hogares ubicados en los tres primeros quintiles de ingresos, que representan alrededor del 60% de los hogares del país, se encuentran por debajo de ese nivel. Solo el cuarto quintil se aproxima a la cifra requerida, lo que demuestra lo ‘apechao’ que está el acceso para la mayoría.
Un punto crucial, según Bonilla, es el impacto de las tasas de interés. Una variación de un ‘chin’ en la tasa puede hacer una diferencia ‘jevi’ en la cuota mensual y, por ende, en el ingreso familiar requerido. Con una tasa del 7%, la cuota bajaría a RD$20,678, necesitando un ingreso de RD$59,100. Si la tasa desciende al 6%, la cuota sería de RD$18,650, y el ingreso requerido sería de RD$53,300, haciendo la vaina ‘más pasable’ para más gente.
Pero no todo es responsabilidad del comprador; los desarrolladores también tienen ‘sus líos’. Antes de que los proyectos generen ingresos, deben asumir gastos importantes como la adquisición de terrenos, los permisos y licencias, y toda la infraestructura necesaria. Esto no es ‘así de fácil’ y los costos financieros asociados pueden impactar el precio final de las viviendas, extendiendo los tiempos para la obtención de permisos por más de un año.
Para ampliar el acceso, CBS Development plantea varias propuestas ‘bacanas’. Entre ellas, bonos iniciales diferenciados según el nivel de ingresos, con un mayor apoyo para las familias con menos recursos. También se habla de bonos de entre 10% y 15% del precio de la vivienda para hogares con ingresos de RD$40,000 a RD$70,000, además de subsidios a las tasas de interés y garantías estatales para ‘echar una mano’ a la gente.
Finalmente, otra propuesta importante es ‘ponerse al día’ y actualizar el tope de precio de las viviendas de bajo costo. Esto es crucial porque los costos de construcción suben ‘un viaje’ constantemente debido a los materiales y otros gastos. Si el tope no se ajusta, la oferta de viviendas en este segmento podría reducirse, haciendo aún más difícil el acceso para quienes más lo necesitan. La unión de esfuerzos es clave para que más dominicanos puedan decir: ‘¡Tengo mi casita!’
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