La comunidad de Roblegar, en el sector Los Panchas de Pizarrete, provincia Peravia, está que hierve. Asegun el reporte, ya suman casi una semana sin el servicio de energía eléctrica, una situación que, como se esperaría, tiene a la gente con la paciencia al límite. La falta de luz no es cualquier ‘chercha’, y menos cuando afecta de esta manera a tantas familias, incluyendo un buen número de adultos mayores que son los más vulnerables en estos casos.
Según la noticia que tenemos, el desespero fue tal que los comunitarios llegaron a retener de manera temporal un vehículo de la empresa distribuidora Edesur. ¡Imagínate tú! Esta medida, un acto de ‘tigueraje’ pero motivado por la impotencia, surgió como una forma de protesta ante la falta de una solución real. Y es que la gente de allí asegura que está al día con sus pagos, lo que hace la situación aún más frustrante, pues sienten que están cumpliendo su parte sin recibir el servicio.
El problema de la interrupción del servicio eléctrico en República Dominicana no es nuevo; es una ‘vaina’ de vieja data que históricamente ha generado dolores de cabeza en diversos puntos del país. A pesar de los esfuerzos y las inversiones que se anuncian constantemente, comunidades como Pizarrete siguen padeciendo las consecuencias de apagones prolongados, lo que en el fondo refleja desafíos persistentes en la infraestructura y la gestión energética nacional.
Las repercusiones de una interrupción tan larga van más allá de la incomodidad. Los alimentos en los refrigeradores se han dañado, representando una pérdida económica significativa para hogares que quizás no tienen para botar ni un chelito. Además, la situación genera un riesgo serio para la salud, especialmente para los envejecientes y los niños pequeños, que son más susceptibles a las altas temperaturas y a la falta de condiciones sanitarias adecuadas que una nevera sin funcionar implica.
Este tipo de denuncias pone de relieve la importancia de la supervisión y la rendición de cuentas por parte de las empresas de servicios públicos. Las comunidades tienen derecho a un servicio eficiente y continuo, y cuando esto falla, la protesta se convierte en un mecanismo legítimo para exigir sus derechos. No es solo un asunto de ‘tener luz’, es un tema de calidad de vida y respeto hacia los ciudadanos que puntualmente pagan sus facturas.
Ahora, la pelota está en la cancha de Edesur. La comunidad de Roblegar está pidiendo a ‘gritos’ la intervención inmediata para que el servicio eléctrico se restablezca ‘de una vez’. Es un llamado urgente para evitar que la situación se agrave aún más y se ponga en mayor riesgo el bienestar de los residentes. La esperanza es que esta ‘lucha’ tenga un final feliz y la luz vuelva a brillar en Pizarrete, como tiene que ser.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



