La noche del reciente concierto de Ramón Orlando no fue una noche cualquiera, ¡qué va! Se armó un ‘vainón’ de proporciones históricas en el Estadio Olímpico Félix Sánchez de Santo Domingo. El maestro del merengue, Ramón Orlando, se embarcó en una celebración épica de sus 50 años de trayectoria, que duró la friolera de ocho horas. Este despliegue de talento y resistencia, según el reporte, podría catalogarse como un récord absoluto para cualquier artista, ya sea de aquí del patio o del extranjero. La magnitud del evento puso de manifiesto el inmenso legado de Ramón Orlando en la música.
Desde las ocho de la noche hasta las cuatro de la madrugada, la pista del Olímpico, aunque con menos capacidad que antaño por la remodelación de la pista de corredores, vibró con la energía de miles de dominicanos. Aunque el estadio no se llenó por completo, el éxito superó con creces las expectativas, un logro que no solo enaltece la carrera de Ramón Orlando sino que también le da un respiro y un empuje al merengue dominicano. Fue un ‘junte’ de estrellas que mantuvo al público alegre, aunque con la ‘chercha’ del cansancio a flor de piel.
El desfile de luminarias fue impresionante. Arrancó con el boricua Elvis Crespo, quien puso a bailar a todo el mundo con su pegajoso ‘Suavemente’. Le siguieron de una vez los talentosos Carlos David con ‘Dame tu querer’, Eddy Herrera con su clásico ‘Ajena’, y las inconfundibles voces de Sergio Vargas y Fernando Villalona. El ‘Mayimbe’ conmovió a los presentes al interpretar ‘Mi pueblo’, una melodía que siempre toca el corazón dominicano.
Uno de los segmentos más esperados fue el de Juan Luis Guerra, que respaldado por la energía del ‘tigueraje’, cantó ‘Las avispas’ y ‘La bilirrubina’, demostrando por qué es una leyenda. También se unieron exintegrantes de la Orquesta Internacional como Fénix Ortiz, Miguel Miguel, Peter Cruz y Henry García, quienes ofrecieron un repertorio que evocó la nostalgia de una época dorada. Voces potentes de los 80 como Ray Polanco, Gabby Arias y Monchy Capricho también se sumaron a la fiesta, junto a la vibrante presencia de Martha Candela.
Las mujeres, ¡ay las mujeres!, no se quedaron atrás. Milly Quezada, la ‘Reina del Merengue’, tuvo una participación impecable, haciendo dúo con Ramón Orlando en ‘Para darte mi vida’ y cerrando con ‘Solo contigo’, con Henry Jiménez al piano. Más tarde, Miriam Cruz, también bajo la dirección musical de Jiménez, encendió el ambiente con ‘La loba’ y ‘La carnada’. Desde Puerto Rico, Joseph Fonseca puso a ‘guayar la yuca’ con ‘Que levante la mano’, mientras Jossie Estaban hizo lo propio con ‘Un hombre busca una mujer’.
Un momento de profundo respeto fue el tributo a las leyendas que ya no están físicamente con nosotros. El concierto honró la memoria de grandes como Diomedes Núñez, Benny Sadel, Raffy Matías, Félix Cumbé, y Henry Hierro, entre otros. También se recordó a Alex Bueno con ‘Amor divino’, y un cierre emotivo dedicado a Rubby Pérez, donde Zulinka y su esposo interpretaron magistralmente el clásico ‘De color de rosa’, haciendo que más de uno soltara una lagrimita.
La noche continuó con ‘un viaje de’ sabor y ritmo. Los Hermanos Rosario, con su ‘swing’ inconfundible, hicieron vibrar el escenario con ‘Los dueños del swing’ y ‘El lápiz’, invitando luego a Rafely, quien cantó ‘La camisa negra’. La década de los 90 se hizo presente con el trío conformado por José Peña Suazo, Kinito Méndez y Pochy Familia, quienes pusieron a todo el mundo a gozar con éxitos como ‘Dios me tiene a mí lo mío’, ‘El suá suá’ y ‘Los hombres feos’.
Para cerrar con broche de oro la diversidad musical, El Prodigio, Krisppy, Robert Liriano y El Blachy inyectaron una ‘bacana’ energía con la música típica. Luego, Oro Sólido, Sujeto, Tito Swing y Omega mostraron el ‘mambo’ más urbano del merengue, mientras Frank Reyes sacó la cara por la bachata. A pesar del sofocante calor y las horas de concierto, que incluso provocaron algunos desmayos, el espíritu festivo y la alegría del público dominicano demostraron que la música de Ramón Orlando y sus invitados fue, sin duda, un ‘palazo’.
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