La bulla en Santo Domingo se ha vuelto una ‘vaina’ de nunca acabar, y el Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 911 está cargando con el peso. Según un reporte fresco, entre el 1 de enero y el 23 de septiembre de 2026, el 911 recibió la friolera de 101,743 reportes por contaminación sónica solo en la capital dominicana. Esto se traduce en un ‘viaje’ de 382 denuncias cada día, una cifra que, honestamente, es para ponerle atención y buscarle una solución de una vez.
Esta data fue presentada por el coronel piloto Randolfo Rijo Gómez durante LA Agenda Semanal, un encuentro importante liderado por el presidente Luis Abinader, que se centró en la seguridad ciudadana. El coronel Rijo Gómez no se anduvo con rodeos y dejó claro que el volumen de denuncias por ruido sigue en aumento, marcando una tendencia preocupante. Y es que, si comparamos con el 2025, cuando el sistema recibió alrededor de 100,000 reportes en todo el año, la situación de 2026 ya superó esa cantidad faltando más de tres meses para que el año termine. ¡Imagínate tú!
El problema del ruido excesivo en nuestras calles y barrios no es solo una molestia para el que quiere descansar. Es un factor de ‘conflictividad social’, como bien apuntó el coronel Rijo Gómez. Un ‘coro’ que se pasa de la raya con la música, un negocio que no respeta los límites o hasta una simple chercha callejera pueden terminar en pleitos que, a veces, se ponen feos. El 911, según la noticia, despacha sus unidades cada vez que hay una denuncia, pero con tanto llamado, el ‘tigueraje’ de controlarlo todo se hace un verdadero desafío para las autoridades.
La Policía Nacional está en la línea de fuego, respondiendo a estas denuncias por contaminación sónica. Sin embargo, hay un consenso creciente de que no basta con apagar la música después de que ya se armó el lío. Se necesita un enfoque más preventivo y estratégico. Esto implica fortalecer los controles a los establecimientos que generan ruido, educar a la gente sobre la importancia de las normas de convivencia y, sobre todo, poner en práctica medidas que corten el problema de raíz antes de que se ponga ‘de lo más bien’ insoportable.
En ese sentido, la mención del proyecto de ley de convivencia social es una luz al final del túnel. Esta iniciativa, de acuerdo al reporte, busca establecer reglas más claras que ayuden a controlar los niveles de ruido y a reducir los conflictos que surgen por esta ‘vaina’ de la bulla. Una normativa robusta y bien aplicada podría ser la clave para que, en un futuro no muy lejano, los dominicanos podamos disfrutar de una paz y tranquilidad dignas, sin que el sonido ambiente parezca la banda sonora de un concierto sin fin.
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




