La noticia cae como un balde de agua fría para los que creen en la viveza ajena, pero es un respiro para la gente de bien. Resulta que en Barahona, la Policía Nacional metió el pie y desmanteló lo que parece ser una estafa en Barahona bien montada. Nueve personas fueron detenidas por, alegadamente, organizar un esquema donde prometían premios en efectivo y electrodomésticos, atrayendo a la gente como moscas a la miel. La jugada les salió mal, pues las autoridades les cayeron ‘de una vez’ y les ocuparon un viaje de cuartos: más de medio millón de pesos en efectivo.
Aparentemente, este ‘coro’ operaba en los alrededores de una plaza china en la carretera Sánchez. La forma de operar era de lo más chula al principio: los presuntos estafadores abordaban a los clientes que salían del establecimiento, invitándolos a un supuesto juego con premios de ensueño. La gente, viendo la oportunidad de un ‘golpe de suerte’, hacía sus ‘aportes’ o inversiones económicas, con la esperanza de llevarse los premios ofertados. Pero, asegún el reporte, la vaina terminaba siempre igual: con la gente perdiendo su dinero sin remedio.
Lo más jevi del caso es la diversidad de nacionalidades entre los detenidos. No era solo ‘tigueraje’ del patio, ¡qué va! Entre los nueve apresados hay personas de nacionalidad hondureña, peruana, chilena y, claro, también dominicanos. Esto deja claro que la mente detrás de esta presunta maniobra no conocía fronteras, lo que añade una capa de complejidad al entramado que la Policía y el Ministerio Público están tratando de desenmascarar. Un verdadero ‘ajiaco’ de malicia, si me permiten la expresión.
Durante el operativo, los miembros del Departamento de Inteligencia Delictiva (Dintel) no se anduvieron con chiquitas. Además de los 512,375 pesos en efectivo que mencionamos, incautaron un arsenal tecnológico de la maldad: nueve teléfonos celulares, tres televisores, dos licuadoras y hasta una tostadora. También se encontraron tarjetas y otros objetos que, de acuerdo con los investigadores, están directamente relacionados con la actividad ilícita. Parece que el ‘negocio’ era bastante diversificado en sus premios y, por ende, en su capacidad de seducción.
Hay un detalle en las denuncias que llama poderosamente la atención y que está bajo la lupa de las indagatorias. Algunos de los participantes alegaron perder la noción del tiempo mientras estaban metidos en el supuesto juego. De repente, se daban cuenta de cuánto rato había pasado y de la cantidad de dinero que habían invertido. Esa parte sí que pone los pelos de punta, porque sugiere una forma de manipulación que va más allá de la simple estafa, dejando a las víctimas como en un ‘trance’ donde la realidad se les nublaba.
La Policía Nacional no se duerme en los laureles y ha informado que las investigaciones siguen abiertas. Su meta es establecer todas las circunstancias de este caso y determinar si hay más personas afectadas o si existen otros implicados que todavía andan sueltos. Es un trabajo ‘duro y a la cabeza’ para desentrañar el mecanismo exacto utilizado para captar a la gente y cómo funcionaba la presunta maniobra de cabo a rabo. La ‘chercha’ se acabó para estos ‘vivos’, pero la justicia apenas comienza.
Ahora, los nueve detenidos serán puestos a disposición del Ministerio Público para los fines legales correspondientes. Esta acción es un recordatorio claro de que, aunque la tentación de ganar dinero fácil o premios bacanos sea grande, siempre hay que andar con los ojos bien abiertos. No se dejen llevar por cualquier ‘coro’ que les prometa el oro y el moro sin mucho esfuerzo, porque al final del día, el que termina perdiendo es uno. ¡Así que a estar pilas, mi gente!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




