¡Klk, gente! Aquí en El Día, siempre estamos al tanto de los talentos que la están pegando, y hoy le echamos un vistazo a la vida de un artista que tiene a todo el mundo hablando: Pablo López. Este cantante y pianista, oriundo de Málaga, España, se ha ganado un hueco bien ‘bacano’ en el corazón de su público por su talento y, según la noticia, su sencillez. Lo vemos actualmente como coach en el famoso programa ‘La Voz’, compartiendo escena con figuras como Melendi, Lola Indigo y Mika, lo que ya te dice que su ‘flow’ está a otro nivel. Además, se encuentra de gira por todo el país con su espectáculo ‘El niño del espacio’, presentando su quinto álbum de estudio, ‘El Cuatro’, lanzado tras seis años de espera por parte de sus seguidores.
Pero, ¿cómo arranca el día un artista con este ajetreo? Según el reporte, Pablo López no se salta el desayuno, ¡jamás! Su rutina mañanera es una vaina particular y, al parecer, clave para mantener esa energía. Su primera comida del día es bien específica: un zumo de naranja, unas tostaditas con salmón a las que, de vez en cuando, les agrega cebollitas, y para rematar, un café solo con hielo. Una combinación que, sin duda, le da un toque diferente a lo que acostumbramos aquí en el patio.
Desde una perspectiva nutricional, este desayuno, aunque original, tiene sus puntos fuertes y sus detalles. El zumo de naranja le aporta una buena dosis de vitamina C y azúcares naturales, mientras que el salmón es una fuente excelente de proteínas, grasas saludables omega-3 y vitaminas como la D y la B12. El pan le da los carbohidratos necesarios para arrancar, y el café solo, con su cafeína, lo ayuda a estar pilas ‘de una vez’. Claro, el dato dice que la fruta entera siempre es mejor que el zumo por la fibra, pero en general, es una opción que lo mantiene activo y con el motor encendido.
El lado musical de Pablo López es tan rico como su desayuno. Aparte de ser un mago del piano, este artista recibió una formación bien completa, que incluyó armonía, solfeo y música de cámara. Esta base académica, combinada con su talento innato, es lo que lo ha llevado a componer grandes éxitos que resuenan en todas partes. ‘El patio’, ‘Lo saben mis zapatos’ o ‘Tu enemigo’ son solo algunos ejemplos de las piezas que ha cocinado en su trayectoria.
Y si hablamos de su ciudad natal, Málaga, sabemos que el café es casi una religión por allá, con un ‘viaje’ de formas para pedirlo. Desde un ‘solo’ hasta un ‘nube’, la nomenclatura cafetera es una ‘chercha’ total. Es interesante ver cómo la cultura local influye en hábitos tan cotidianos como el café de la mañana, un reflejo de esa identidad que nos caracteriza en cualquier esquina del mundo.
La herencia familiar también juega un papel importante en los gustos de Pablo. Su madre, Lola Jiménez Peñuelas, tiene raíces marroquíes, y él mismo ha compartido en varias ocasiones que el cuscús que ella prepara es uno de esos sabores que lo transportan directo a su niñez. Este plato tan emblemático, con su sémola de trigo, vegetales y carnes, es una tradición culinaria profunda en el Magreb y que, al parecer, su ‘vieja’ lo prepara ‘de lo más bien’.
Aunque según la noticia comparte vivienda con su esposa, la también cantante Paula Rubio, y la cocina es un espacio central en su casa, Pablo ha admitido que no es un chef muy ‘jevi’ entre los fogones. Dice que es un poco torpe, aunque se defiende con algunos platos, como la fideuá. Incluso lo vimos una vez haciendo de pinche con el chef Joseba Arguiñano, preparando una tosta de bacalao, y no le iba mal el ‘tigueraje’ de la cocina. Sin embargo, su verdadera pasión es comer bien, y su restaurante favorito, Aponiente, con el ‘chef del mar’ Ángel León al frente y sus tres estrellas Michelin, es prueba de su buen gusto.
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