¡Vaya ‘apagón’ que se armó en el Hospital Pediátrico Dr. Robert Reid Cabral! Según la noticia, este centro de salud, tan vital para nuestra gente, tuvo que bregar con una interrupción del servicio eléctrico que puso a correr a medio mundo. Afortunadamente, este asunto, que afectó varias áreas cruciales, ya está resuelto y el servicio fue restablecido, dejando a los niños y sus familiares tranquilos. La rapidez con la que se abordó la situación es digna de destacar, demostrando el compromiso para que la salud no pare.
La verdad es que un ‘apagón’ así, en un hospital, siempre trae su ajetreo. De acuerdo con el reporte, los servicios de facturación, las consultas y la toma de muestras fueron los que sintieron el trago más amargo de esta avería. La encargada de Comunicaciones, Beyanira González, fue quien explicó el ‘klk’ durante un recorrido, asegurando que se hizo todo lo posible por minimizar las molestias y seguir atendiendo a los pacientes como Dios manda. Es una muestra de cómo, en medio de la vaina, siempre se busca la forma de resolver.
Asegún las informaciones ofrecidas por el personal del hospital, el lío con el suministro eléctrico se resolvió la noche del martes, después de que una avería en el cableado principal de entrada de electricidad al centro de salud causara el problema. Imagínense el corre-corre de la gente para que todo volviera a la normalidad de una vez. La infraestructura de los hospitales públicos en nuestro país a veces da su pelea, y estas situaciones nos recuerdan la importancia de un mantenimiento constante para que no se repitan estos percances.
Mientras los ‘tigueres’ de mantenimiento le metían mano a la avería, el personal médico y administrativo no se quedó de brazos cruzados. Las consultas, por ejemplo, fueron trasladadas temporalmente a otra área para que los pacientes no se quedaran sin su atención. La nota de la encargada de Comunicaciones fue clara: ‘Ayer se sacaron los niños de este lado porque como estaba todo oscuro ahí (el área de muestra), el trabajo de consulta se hizo de este lado. Ningún tipo de procedimiento se vio afectado’. Eso sí es tener el ‘tigueraje’ para adaptarse a la situación y seguir pa’lante.
Lo más chulo de todo es que, durante el recorrido que se realizó, se pudo observar que las áreas afectadas ya estaban funcionando con total normalidad. El flujo de pacientes se mantenía habitual, como si nada hubiera pasado, y eso es una señal clara de que el problema se solucionó de manera efectiva. Incluso, varios pacientes consultados indicaron que no habían experimentado inconvenientes mayores que les impidieran recibir sus servicios médicos. ¡Eso sí que es una buena noticia, de verdad!
Este episodio nos enseña que, a pesar de los desafíos eléctricos que de vez en cuando nos golpean el patio, la capacidad de respuesta y la dedicación del personal de nuestros hospitales son ‘bacanas’. Resolver un problema de esta magnitud en un hospital pediátrico, donde la salud de los más pequeños es primordial, y hacerlo de una forma que casi no afecte los procedimientos importantes, es algo que hay que aplaudir. Es un recordatorio de la resiliencia y el compromiso de quienes trabajan en la salud pública dominicana, siempre listos para cualquier ‘chercha’ que se presente.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




