Desde la Ciudad Corazón, un grito de auxilio resuena con fuerza, y no es por una ‘chercha’ cualquiera. Personas con discapacidad visual, junto a padres de niños con discapacidad intelectual y trastorno del espectro autista, han hecho un llamado de atención al alcalde de Santiago, Ulises Rodríguez, para que le ponga fin a una ‘vaina’ que lleva mucho tiempo pendiente: la falta de accesibilidad. De acuerdo al reporte, la situación se centra en las inmediaciones del Centro de Capacitación para Ciegos (CECAPCI), donde las promesas de un Santiago más inclusivo, lamentablemente, aún no se materializan.
Según la denuncia que corre por las calles, el Departamento de Tránsito del Ayuntamiento de Santiago se había comprometido ‘de una vez’ a señalizar dos parqueos exclusivos para esta comunidad, un detalle que parece insignificante para algunos, pero que para quienes enfrentan estos retos diariamente es una cuestión de vida o muerte. Además, se prometió habilitar dos rampas de acceso en la misma zona. Pero la realidad es otra: las gestiones se han hecho, los plazos se han estipulado, y el ‘tigueraje’ de la espera continúa, sin que la promesa se concrete.
El asunto se pone más ‘jevi’ cuando uno se da cuenta de que CECAPCI está ubicado en un punto de Santiago donde el tráfico vehicular es ‘un viaje de’ loco, un constante ir y venir de vehículos que convierte el parqueo en un peligro latente para sus usuarios y sus familiares. Imagínese usted, en ese ‘corre corre’ diario, la inseguridad que sienten estas personas al no contar con facilidades básicas para su movilidad. No es solo un asunto de comodidad; es una necesidad vital que garantiza su seguridad y su derecho a transitar libremente por su ciudad.
La ‘gente’ ha recordado al cabildo que la accesibilidad no es un favor, ¡es un derecho constitucional! Y la inclusión no se demuestra con discursos bonitos ni con promesas al aire, sino con acciones concretas que impacten positivamente la vida de la gente. En un país donde la lucha por la igualdad y el respeto a la diversidad es constante, es inaceptable que temas tan fundamentales queden en el limbo por falta de voluntad o de diligencia.
La situación en Santiago pone de manifiesto una realidad que muchas veces se pasa por alto: el desafío diario que enfrentan miles de dominicanos con alguna discapacidad. No se trata solo de construir edificios accesibles, sino de crear una cultura de respeto y empatía que se traduzca en infraestructuras y servicios adecuados. Es hora de que las autoridades, y en este caso específico el alcalde de Santiago, tomen el toro por los cuernos y demuestren que realmente están comprometidos con cada uno de sus ciudadanos, sin importar sus capacidades.
Lo que se pide no es ‘un lujo’, es simplemente lo justo. Unos parqueos señalizados y unas rampas accesibles pueden cambiar ‘un viaje’ la vida de quienes visitan o trabajan en CECAPCI, brindándoles la dignidad y la seguridad que merecen. Santiago se precia de ser una ciudad ‘chula’ y moderna; es hora de que esa modernidad se refleje también en la verdadera inclusión de todos sus munícipes. No es hora de excusas, es hora de cumplir.
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




