¡La vaina está que pica en el sector avícola! Los pequeños y medianos productores de pollo en el país están pegando el grito al cielo, según la noticia, por la difícil situación que atraviesan a causa de los precios bajos de comercialización de la carne de pollo. La Asociación Nacional de Pequeños y Medianos Productores Avícolas (ANAVIP) ha solicitado de una vez la intervención del Gobierno, entregando una comunicación al presidente Luis Abinader a través del ministro administrativo de la Presidencia, Andrés Bautista, en una visita al Palacio Nacional este miércoles. La verdad es que la situación no está para chercha; amenaza con llevar a la quiebra a un viaje de granjas, lo que, de seguro, impactaría el empleo y el abastecimiento nacional, según advierte la misma entidad que agrupa a más de 300 miembros. Aclaran que no responsabilizan al Gobierno directamente de estos precios, pero consideran su intervención como algo vital para evitar un mayor deterioro.
Este ‘guiso’ podría tener repercusiones serias, no solo para los dueños de las granjas, sino para la economía en sentido general. ANAVIP, según el reporte, señala que si esto sigue así, el tigueraje de la producción podría colapsar, afectando la cadena de comercialización completa y, lo que es peor, la seguridad alimentaria de la nación. La entidad insiste en la necesidad de establecer mecanismos de participación directa que garanticen una distribución equitativa de las ayudas y permitan atender las necesidades reales de los productores, asegurando que las medidas lleguen a quienes verdaderamente las necesitan.
Y la cosa no es solo de ahora. La asociación denunció, según el reporte, que anteriores medidas de apoyo gubernamental que supuestamente iban para los pequeños y medianos avicultores se han quedado en el camino, o peor aún, han sido ‘cogidas por otro lado’. Dicen que esos subsidios o ayudas no llegaron efectivamente a sus beneficiarios, sino que se concentraron en otros sectores que actúan como intermediarios y que, ¡ojo!, no representan los intereses de los productores de a pie. Por eso, insisten en que hay que buscar mecanismos de participación directa para que las ayudas lleguen sin escala a quienes de verdad las necesitan y se distribuya de forma equitativa.
Para entender mejor la magnitud del problema, Pável Concepción, quien es presidente de la Asociación Dominicana de Avicultura, explicó que los productores están pasando un verdadero ‘calvario’ con los precios actuales. Según su testimonio, el pollo se está comercializando a RD$38 la libra en granja, un precio que, sin rodeos, está por debajo de lo que cuesta producirlo. Mientras tanto, el consumidor final está pagando por encima de los RD$40 o RD$41 la libra, lo que genera una brecha insostenible para el productor. Don Pável manifestó su esperanza de que los precios se estabilicen para diciembre, pero reconoció la gran dificultad que vive el sector.
En contraste con la angustia de los productores, el director ejecutivo del Instituto Nacional de Protección de los Derechos del Consumidor, Eddy Alcántara, ofreció otra perspectiva. Según él, el precio del pollo en los establecimientos comerciales se ha mantenido estable. Alcántara explicó que, en los últimos diez meses, la libra de pollo se ha vendido entre RD$79 y RD$84 en los mercados y supermercados del país. Este rango, según indicó, muestra una estabilidad en el costo de uno de los alimentos más consumidos en los hogares dominicanos, atribuyendo este escenario a los niveles de producción nacional, que actualmente rondan los 23 millones de pollos y han permitido mantener una oferta suficiente. Esta discrepancia entre el precio de granja y el precio al consumidor final es la clave de la ‘gozadera’ que los productores están sufriendo.
Es evidente que hay una situación compleja donde la producción nacional, los empleos y la seguridad alimentaria están en juego. ANAVIP ha reiterado su disposición al diálogo con las autoridades para encontrar soluciones viables que beneficien a todos los eslabones de la cadena. Es crucial que quienes se fajan en el día a día para que el pollo llegue a la mesa, reciban un precio justo que les permita seguir operando y no se queden en la cuneta. Es una prioridad nacional que esta situación se resuelva y que el ‘coro’ del pollo no se apague en el patio dominicano.
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