¡El Ministerio de Salud Pública no está en chercha, ¡mi gente! Con la reciente vaguada que ha puesto el país en jaque, se activó de una vez, manteniendo el Centro de Operaciones de Emergencias en Salud (COE Salud) y las Salas de Situación de las Direcciones Provinciales y de Áreas de Salud en sesión permanente. Esta acción, que es puro ‘tigueraje’, busca fortalecer la vigilancia epidemiológica, coordinar la respuesta sanitaria y, sobre todo, prevenir las enfermedades que se vienen detrás de las lluvias y las inundaciones. Aquí la Salud Pública está demostrando que no coge esa para la prevención.
Asegún el informe de la institución, la Dirección de Epidemiología no se quedó atrás y lanzó una Alerta Epidemiológica ante Inundaciones. Esta ‘vaina’ es clave para que detectemos temprano, notifiquemos a tiempo y podamos intervenir de una vez ante cualquier evento que ponga en riesgo la salud de la gente en las comunidades afectadas. Es un llamado a estar ojo avizor y no dejar que la situación se nos salga de las manos.
El país está bajo lupa, con el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) reportando, hasta la tarde de este martes, 12 demarcaciones en alerta amarilla y 11 en alerta verde. Esto suma un total de 23 zonas que están bajo estricta vigilancia, ya que las condiciones meteorológicas pronostican aguaceros de lo más fuertes, tormentas eléctricas y ráfagas de viento. Hay que estar atento a la evolución de este relajo del tiempo.
La reunión de coordinación del COE Salud, que fue un ‘coro’ de peso, contó con la participación de 113 puntos focales de Gestión de Riesgos, Epidemiología y Salud Ambiental, tanto de las Direcciones Provinciales como de las Áreas de Salud, junto a los equipos técnicos del nivel central y de la Sala de Situación del MISPAS. En este encuentro tan importante también estuvo presente el equipo del Programa de Emergencias en Salud de la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) en el país, mostrando que la unión hace la fuerza.
En este ‘coro’, se dio seguimiento a la situación meteorológica, se revisaron las necesidades de vigilancia epidemiológica y saneamiento, y se evaluó que los servicios de salud siguieran operando sin problemas en las zonas que pudieran ser afectadas. Las autoridades sanitarias nos advierten con propiedad que las inundaciones y los problemas con el agua potable pueden disparar las enfermedades diarreicas agudas y otros problemas por el consumo de agua que no sea segura. ¡Hay que tener cuida’o con el agua que bebemos!
Además, el contacto con aguas contaminadas, sobre todo si uno tiene alguna herida o lesión en la piel, aumenta el riesgo de contraer leptospirosis, una ‘vaina’ seria. Otros riesgos que están en la mira son las infecciones cutáneas, las heridas, las enfermedades respiratorias por la humedad, y la proliferación de criaderos de mosquitos después de que el agua se retire. Sin contar las dificultades para que la gente acceda a sus tratamientos médicos habituales. Es un viaje de desafíos.
Los equipos sanitarios ya están en la calle, dando seguimiento a las afectaciones en los hospitales para garantizar que los servicios esenciales no paren. Por ejemplo, en el hospital Robert Reid Cabral, se verificaron las medidas de energía de emergencia y se reubicaron consultas de manera provisional. Y con Edesur, se coordinó todo lo que tenía que ver con un alto voltaje que dañó el cableado principal. Eso es estar alante.
También, en Batey 2, en la provincia Bahoruco, la Dirección Provincial de Salud y la Defensa Civil hicieron un levantamiento inicial y organizaron trabajos de drenaje para resolver las inundaciones que estaban afectando un viaje de casas. El Ministerio de Salud sigue coordinando con todas las DPS/DAS, los hospitales y los organismos de protección civil para mantener actualizada la evaluación de los daños, identificar riesgos y asegurar que la atención médica llegue a todas las zonas, especialmente a las que son más difíciles de acceder.
A la población, la institución le hace un llamado ‘bacano’ a no cogerlo suave y tomar estas medidas preventivas: primero, evite el contacto con el agua de las inundaciones, no camine ni nade en ríos y cañadas. Si es que no hay de otra y tiene que entrar al agua, póngase botas impermeables y guantes, y ni se le ocurra entrar si tiene heridas. Segundo, consuma agua segura: hiérvala si no está seguro de su potabilidad, protéjala de contaminación y mantenga los recipientes bien tapados.
Y para cerrar, mantenga la higiene de los alimentos lavándose bien las manos. Lave los envases y empaques antes de consumir y no coma nada que haya estado en contacto con agua contaminada. Para evitar las plagas, elimine la basura correctamente y retire cualquier recipiente que pueda acumular agua. Si siente fiebre, diarrea, lesiones en la piel o cualquier síntoma raro, ¡corra para el centro de salud más cercano y ni se le ocurra automedicarse! Su salud no es ‘un relajo’.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




