La República Dominicana se vistió de gala este miércoles para ser testigo de una vaina de lo más chula: el reconocimiento al excanciller y embajador emérito Roberto Álvarez con la prestigiosa Orden del Mérito de Duarte, Sánchez y Mella, en grado de Gran Cruz, placa de plata. Este galardón, señores, no es cualquier chercha, sino el más alto que otorga el país, concedido por su trayectoria impecable en el servicio público y su compromiso con la Diplomacia Dominicana. El Palacio Nacional, específicamente el Salón Embajadores, fue el escenario de este bacano evento, donde se destacó cómo Álvarez le puso el pecho a la modernización del Ministerio de Relaciones Exteriores.
La condecoración, entregada por el propio presidente Luis Abinader, abarca un período de seis años que el excanciller estuvo al frente de la Cancillería, desde agosto de 2020 hasta agosto de 2026. Durante este tiempo, según el reporte, Álvarez no se quedó con los brazos cruzados; impulsó reformas administrativas, institucionales y consulares para poner el Ministerio a otro nivel. El ministro de Relaciones Exteriores, Víctor -Ito- Bisonó, dio lectura al decreto 646-26, que resaltó su fajanza en la defensa de la soberanía, la promoción de la democracia y el fortalecimiento de las relaciones internacionales.
Al recibir su distinción, Roberto Álvarez agradeció el respaldo y destacó las medidas para fortalecer la carrera diplomática, haciendo el sistema más justo. Mencionó el reconocimiento de méritos, mejoras salariales —una vaina que siempre cae de lo más bien—, ampliación del seguro médico y rotación del personal. Explicó que estas iniciativas buscaban consolidar una carrera basada en preparación y mérito, con reglas claras, esperando dejar una Cancillería mejor preparada para defender los intereses nacionales.
El evento tuvo un toque personal y emotivo, ya que Álvarez compartió el reconocimiento con su familia y colaboradores. Recordó con orgullo a su padre, Ambrosio Álvarez Aybar, quien también fue canciller y recibió la misma condecoración. Esto demuestra que el legado de servicio y la entrega al país vienen de familia, una tradición de lo más chula en el tigueraje diplomático.
El presidente Luis Abinader, por su parte, no escatimó en elogios para Roberto Álvarez, destacando una trayectoria profesional de más de tres décadas, su vocación de servicio público y un compromiso inquebrantable. El mandatario valoró las reformas y su participación en organismos multilaterales, resaltando cómo su gestión ayudó a ‘mejorar el servicio exterior’, a tener ‘mucho mayor dignidad’ y a ser un ‘mejor Gobierno de manera integral’. Cuando se trabaja con esa pasión, el país entero se beneficia de una vaina así de bacana.
Para cerrar con broche de oro, el periodista y diplomático Aníbal de Castro, presidente del Grupo Diario Libre, presentó una semblanza de Roberto Álvarez. Destacó su sólida formación académica, amplia experiencia internacional y compromiso con los derechos humanos, haciendo énfasis en sus esfuerzos para profesionalizar la carrera diplomática. De Castro valoró que la trayectoria de Álvarez es el mejor ejemplo de que combinar conocimiento, experiencia y vocación de servicio es la fórmula perfecta para la diplomacia, una vaina que pocos logran con esa elegancia y dedicación.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




