En el ajetreo diario de Santo Domingo, con el “tigueraje” siempre activo, es fácil caer en la trampa de los estafadores bancarios que operan por teléfono o mensaje. La noticia de hoy, publicada el 2/11/2026, nos trae una advertencia crucial desde ProUsuario: recibir una llamada supuestamente de tu banco, aunque conozcan algunos de tus datos personales, no es garantía de que sea un contacto legítimo. Es una vaina seria, pues estos delincuentes se valen de información real para montarse un “coro” y hacerte creer que hablan con gente de tu confianza, buscando robarte los cuartos.
Según ProUsuario, la astucia de estos individuos es de respeto, pero para el mal. Utilizan tus datos, como nombre o número, para dar una imagen de profesionalismo y así ganarse tu confianza. Esto se conoce como ingeniería social, una técnica donde el engaño es la principal herramienta. Para evitar una estafa, no es para menos que, antes de compartir cualquier información, la institución exhorta a la ciudadanía a verificar la autenticidad de cada comunicación. Si te llaman con un cuento medio raro, ¡no te hagas el de la vista gorda! Una pausa a tiempo, como dice el refrán dominicano, vale más que un peso partido por la mitad.
La clave es tener claro qué información personal jamás, bajo ninguna circunstancia, debes compartir por teléfono, mensaje o correo electrónico. ProUsuario es enfático al recomendar no facilitar las contraseñas de tus cuentas bancarias. Esos números de identificación personal (PIN), así como los códigos de verificación que te llegan al celular, son sagrados, personalísimos. Igual de importantes son los datos de tus tarjetas bancarias; nunca los dictes ni los escribas si no estás cien por ciento seguro de la legitimidad del canal.
Si te encuentras en una de esas situaciones donde el “klk” de la llamada no te cuadra, lo más sensato es cortar de una vez. No te quedes en chercha ni le des larga al asunto. La recomendación de los expertos es finalizar la conversación y, acto seguido, comunicarte directamente con tu entidad financiera utilizando los canales oficiales que tú conoces, como el número que aparece en tu tarjeta o en la página web del banco. No llames al número que te proporcionó el supuesto representante, porque eso sería caer en la misma trampa.
Es importante recordar que el hecho de que alguien sepa algunos de tus datos personales, como tu nombre completo, tu cédula o hasta dónde vives, no lo convierte en un representante legítimo de tu banco. Los estafadores consiguen esa información de un “viaje” de formas: filtraciones de datos, compras en el mercado negro o incluso adivinación simple. Así que, no te creas el cuento de que ‘ay, mira, sabe mi nombre, debe ser verdad’. No es así, ¡mi gente! El tigueraje está de lo más activo y hay que estar más que despierto para no caer en sus mañas.
En esta era digital, donde las transacciones bancarias se hacen en un abrir y cerrar de ojos, la vigilancia constante es tu mejor escudo. ProUsuario subraya que antes de responder, de compartir información o de seguir cualquier instrucción, es tu responsabilidad verificar la identidad de quien te contacta y el motivo real de la comunicación. Proteger tus finanzas es una tarea que requiere tu atención y un buen par de ojos bien abiertos para identificar a los que andan en busca de lo ajeno. No dejes que te roben la paz y los cuartos por un descuido.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!




