En la Urbanización Los Maestros, en Santo Domingo Este, los residentes están montados en un ‘pleito’ constante con Edeeste por la falta de un servicio eléctrico estable. La situación, que ya es recurrente, ha llegado a un punto donde no solo afecta la cotidianidad, sino también la salud de muchos. Tal es el caso de Solemny de la Cruz, quien, según la noticia, padece de presión alta y no pudo pegar un ojo la madrugada del martes debido a uno de los tantos apagones que azotan su hogar. Los ‘apagones’ son, para muchos, la principal fuente de estrés y un impedimento para una vida digna.
El detonante más reciente de esta ‘vaina’ ocurrió el lunes a las 3:40 de la tarde, cuando el transformador que abastece el área de Solemny, en la calle Carmen Evangelista, echó fuego y ‘explotó’. Este incidente dejó a cerca de medio centenar de viviendas sin el servicio, evidenciando una vez más que el dispositivo de 50 kilowatts que utilizan es claramente insuficiente para la demanda actual del sector. La gente, de acuerdo al reporte, ya está harta de que estas fallas sean el pan de cada día, y el temor de perder los productos refrigerados o quedarse sin agua, pues la bomba no funciona sin luz, es una constante.
La comunidad, organizada a través de su junta de vecinos, no se ha quedado de brazos cruzados. Se asegura en la noticia que han llevado solicitudes formales a Edeeste para que se instale un transformador de mayor potencia, que pueda suplir la necesidad real del sector. Sin embargo, todas sus gestiones han sido rechazadas, dejando a los residentes en un limbo de incertidumbre y frustración. El crecimiento acelerado de la urbanización en la última década, que ahora supera las 800 viviendas, ha sobrepasado la capacidad de una infraestructura eléctrica que, al parecer, se quedó en el pasado, y eso es un ‘klk’ que tiene a todo el mundo ’empaquetao’.
Alexander Moya, un estudiante del ITLA que depende de las clases virtuales, lamenta cómo la ineficiencia de Edeeste afecta directamente su desarrollo académico, temiendo que el inversor de su casa no soporte la carga de días sin luz. Y ni hablar de los pequeños negocios, como los colmados y salones de belleza, para quienes un apagón significa pérdidas económicas directas y un ‘dolor de cabeza’ que los lleva al borde de la quiebra. Es una situación que no solo paraliza los hogares, sino que también ‘desinfla’ la economía local de una comunidad trabajadora.
La situación en Los Maestros no es un hecho aislado, sino que, de acuerdo a la noticia, es un reflejo de problemas más profundos en el sector eléctrico dominicano. Se indica que Edeeste registró pérdidas que alcanzaron el 54% en el año 2025, convirtiéndola en la distribuidora con el peor desempeño. Este ‘descalabro’ financiero de la empresa contribuyó al déficit del sector eléctrico, que el año pasado le costó a las finanzas públicas alrededor de dos mil millones de dólares. Mientras tanto, la gente de Los Maestros sigue esperando que esa inversión se traduzca en un servicio ‘decente’ en sus casas.
Es hora de que las autoridades pongan atención a este llamado de auxilio de Los Maestros. No se trata solo de la incomodidad, sino de la salud, la educación y la economía de cientos de familias que pagan puntualmente por un servicio que no reciben. El ‘tigueraje’ de Edeeste para cobrar y cortar la luz es ‘jevi’, pero para garantizar un suministro constante, la cosa se pone ‘fea’. La esperanza de la comunidad es que este ‘clamor’ no caiga en oídos sordos y que, de una vez por todas, les resuelvan esta ‘chercha’ de los apagones. ¡Ya la gente no aguanta más esta ‘vaina’!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



