¡Qué ‘vaina’ más chula la que nos llega desde el corazón del Caribe! Hablamos del Barrancolí, ese pajarito especial que, según la noticia, se ha convertido en un verdadero embajador de una familia de aves que solo se encuentra en nuestras islas. La familia Todidae, un grupito de pájaros que son un tesoro ecológico, se distribuye únicamente entre La Española, Cuba, Jamaica y Puerto Rico, una singularidad que nos llena de orgullo.
Esta ‘familia’ alada cuenta con una historia ‘jevi’ de más de 35 millones de años, con orígenes que se remontan a fósiles hallados en lo que hoy es Wyoming, en Estados Unidos. El aislamiento geográfico caribeño hizo lo suyo, impulsando la evolución de las cinco especies actuales que hoy observamos en las Antillas Mayores. Nuestra isla, La Española, es la única que alberga dos de estas especies, subrayando la riqueza de nuestra biodiversidad.
El Barrancolí (Todus subulatus), que inspiró al personaje de Colí, es una verdadera maravilla. Su plumaje verde brillante, garganta roja que atrapa la mirada, y toques rosados en los flancos, lo convierten en una de las aves más vistosas de La Española. Este ‘pájaro’ es un cazador paciente que habita bosques secos, matorrales, cafetales y zonas rurales de República Dominicana y Haití, lanzándose con precisión sobre los insectos. Su nombre viene de la costumbre de excavar túneles en barrancos para anidar, característica de toda su familia.
Pero en La Española no solo tenemos una especie, ¡qué ‘chévere’! También nos acompaña el Chicuí o Barrancolí picofino (Todus angustirostris), más elusivo y que prefiere los ambientes húmedos y montañosos. Aunque por mucho tiempo se le confundió con una variante del común, hoy se reconoce como especie propia gracias a sus diferencias morfológicas, vocalizaciones y distribución. Destaca por su pico más fino y alargado, y un llamativo iris azul claro que lo hace inconfundible.
Allende nuestras costas, la familia Todidae sigue mostrando su diversidad. En Cuba, encontramos al Barrancolí multicolor (Todus multicolor), un derroche de colores, el más vistoso de todos. Jamaica, por su parte, tiene al Jamaican Tody (Todus todus), que, si bien con tonos más discretos, mantiene la silueta compacta del grupo. Y en Puerto Rico, el San Pedrito (Todus mexicanus) es una figura muy querida, con la particularidad de un nombre científico que erróneamente lo conecta con México debido a un antiguo error de etiquetado. ¡Qué ‘relajo’ de historia!
Es crucial entender que, aunque las cinco especies estén catalogadas como de ‘preocupación menor’ por la UICN, su futuro está ligado intrínsecamente a la conservación de los bosques y ecosistemas insulares que han sido su hogar por millones de años. Colí, más allá de representar unos juegos deportivos, nos ayuda a poner en el mapa a esta ‘familia’ de aves, revelando una historia de evolución, aislamiento y biodiversidad compartida por República Dominicana, Haití, Cuba, Jamaica y Puerto Rico. Es un legado natural que debemos proteger ‘con uñas y dientes’, asegurando que estos pequeños cazadores de insectos sigan siendo parte de la riqueza de nuestras Antillas Mayores.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




