En la tierra del Cibao, celebrar a las madres es una vaina de otro nivel, y este año el Día de las Madres en Santiago no fue la excepción. Se vivió una jornada que mezcló la nostalgia profunda por las que ya no están y el julepe de las compras de último minuto, demostrando que nuestras raíces y el movimiento económico, klk, van de la mano. Desde tempranito, las calles y los cementerios de la Ciudad Corazón se llenaron de gente, cada quien con su motivo, pero con un sentir común: honrar a las pilares de la familia dominicana.
La parte sentimental agarró un viaje de intensidad en lugares como el cementerio de Ingenio Arriba, donde los visitantes iban a dejar flores y velones, un coro de respeto y amor hacia las ‘madres ausentes’. Uno se encuentra con historias como la de Lucía, quien aún después de más de una década sin su vieja, siente esa necesidad profunda, ese vacío que solo una madre puede llenar. ‘Si la tuviera le diría que la amo, que la quiero y que la necesito, más ahora’, nos compartió, reflejando el sentir de un sinnúmero de dominicanos que cada año reviven ese dolor, pero también la gratitud por el amor recibido.
Paralelamente, el ‘tigueraje’ comercial se activó de una vez en el centro de Santiago. Desde las primeras horas, las tiendas, mercados y los puestos de flores ambulantes se vieron con un constante ir y venir de personas buscando el regalo perfecto. Aunque algunos comerciantes como Elena, vendedora de camposanto, comentaban que la venta ‘ha estado regular, pero la venta va bien’, la expectativa siempre está de que las cosas se pongan más jevis conforme avanza el día. La cultura del dominicano de dejar las compras para lo último siempre le da un empuje a las ventas en estas fechas señaladas.
Asegún los compradores, los precios de algunos productos ‘están un poco flojos’ o han subido, generando cierta preocupación, pero eso no detuvo la movida. Esta fecha es un bálsamo para la economía local, impulsando las ventas de todo, desde flores hasta electrodomésticos, y generando un flujo de caja importante para los pequeños y medianos comerciantes. Es un día donde el afecto se materializa en regalos, pero también en un respiro económico vital para muchos hogares que dependen de estas celebraciones para balancear sus finanzas.
Más allá del comercio, el Día de las Madres es un recordatorio de la figura central de la madre en la estructura familiar dominicana. Es un día para el reencuentro, para la chercha familiar, para esos ‘coros’ donde se come sancocho o se baila merengue hasta que el cuerpo aguante. La madre dominicana es sinónimo de resiliencia, de sacrificio y de amor incondicional, valores que se celebran con fervor y que se transmiten de generación en generación, cimentando nuestra identidad como pueblo. Este día reafirma la importancia de mantener viva esa conexión familiar, tanto con las que nos acompañan como con las que ya nos guían desde arriba.
En resumen, el Día de las Madres en Santiago se vivió con esa dualidad tan nuestra: el alma en el cementerio y el bolsillo en la calle. Un balance entre la melancolía y la alegría, entre el recuerdo y la celebración, que al final del día fortalece los lazos que nos unen como dominicanos. Es una tradición que, a pesar de los altibajos económicos, siempre encuentra la forma de brillar.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




