El Premio Nobel de Economía de 2019, Michael Kremer, ha puesto el foco en una ‘vaina’ que bien podría ser la clave para que República Dominicana dé el palo y alcance sus metas de desarrollo en el marco de Meta RD 2036. Este economista de renombre internacional ha enfatizado la urgencia de implementar Políticas Públicas que estén sólidamente basadas en evidencia, evaluación continua e innovación. Para Kremer, no es solo tirar ideas al aire, sino construir un sistema robusto que permita monitorear y ajustar el rumbo de la nación hacia un futuro más próspero y equitativo.
Durante su intervención en el Foro Nacional para el Pleno Desarrollo Meta RD 2036, un ‘coro’ importante liderado por el presidente Luis Abinader, el reconocido economista valoró la ‘chercha’ que se ha montado el país para identificar los ‘tranques’ estructurales. La noticia resalta que se han puesto sobre la mesa temas tan vitales como la informalidad laboral, la inclusión financiera, la capacitación vocacional, la mejora del transporte, el desarrollo regional, la agricultura y la educación. Esto demuestra un interés genuino en abordar los desafíos que, como decimos en el patio, ‘nos sacan el jugo’ a diario.
Kremer, con su ‘tigueraje’ académico, explicó que la investigación económica no es un ‘relajo’, sino una herramienta ‘jevi’ para probar políticas, monitorearlas y evaluarlas con rigor antes de lanzarlas a nivel nacional. La idea es simple pero poderosa: antes de ‘meternos en un lío’ grande con una política, debemos ver si funciona a pequeña escala, aprender de los errores y luego, solo entonces, ‘echarla a correr’ por todo el país. Este enfoque iterativo es crucial para evitar ‘botar el dinero’ y asegurar que cada centavo invertido tenga un impacto real.
Para Kremer, una evaluación no es para ‘guayar la yuca’ a nadie ni para decir si una iniciativa es un ‘disparate’ o un ‘bacano’, sino para aprender y mejorar. Es un proceso ‘iterativo’, donde uno se ‘faja’ a corregir lo que no funciona y a potenciar lo que sí. Esta perspectiva nos enseña que el fracaso inicial no es el fin del mundo, sino una oportunidad para pulir y refinar las estrategias hasta que estén ‘de lo más bien’ y generen los resultados esperados para el desarrollo dominicano.
En esa misma línea, el académico resaltó la ‘brega’ que su laboratorio en la Universidad de Chicago está haciendo junto a investigadores de la Universidad de Columbia y, ‘asegún’ la noticia, el Ministerio de Educación de República Dominicana. Esta colaboración es ‘chula’ porque permite aplicar metodologías de vanguardia directamente en nuestro contexto, buscando soluciones adaptadas a nuestra realidad, lejos de ‘copiar y pegar’ modelos de otros lares que quizás no nos sirvan.
Entre los proyectos que ‘ta’ trabajando ‘este coro’, se mencionó un programa de educación sexual integral, ‘chévere’ porque está adaptado al contexto dominicano para atajar los embarazos en la adolescencia, un ‘problema serio’ en la sociedad. También destacaron una iniciativa de robótica educativa, diseñada para encender la chispa en los estudiantes, especialmente las mujeres, en las áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), usando herramientas prácticas en las aulas. Estos proyectos son un ‘palo’ porque atacan problemas fundamentales desde la raíz.
Otro ‘case study’ de ‘los de Kremer’ fue un campamento intensivo de verano para matemáticas y español, pensado para esos estudiantes que andan ‘medio flojos’ en la escuela. Después de identificar ‘el problema’ de la poca participación al principio, el programa fue ajustado, ‘de una vez’, añadiendo apoyo para el transporte y agrupando a los estudiantes por niveles de aprendizaje. El resultado fue ‘pa’ coger dato’: la tasa de finalización subió de un 22% a un 59%, y la segunda versión del programa logró un nivel de aprendizaje significativamente superior por cada dólar invertido. ¡Esa es la ‘idea’!
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