El programa de Alto Costo está en boca de todos. Carlos Sánchez Solimán, su director, salió al frente para aclarar que la vaina no es como la pintan. Asegura que el programa ha crecido un ‘pila’, pasando de apenas 2,500 pacientes en el 2020 a más de 8,000 al día de hoy. ¡Eso es un crecimiento bacano en tan poco tiempo, mi gente! De esos, un viaje de 2,500 se sumaron en el último año y medio, demostrando la necesidad y la confianza en este esencial servicio para miles de dominicanos.
Sánchez Solimán no se quedó callao y desmintió de una vez por todas las quejas de supuestas anomalías y la alegada escasez de medicamentos en el hospital Cabral y Báez de Santiago. Él fue enfático: los servicios para los pacientes activos, tanto en Santiago como en los demás centros controlados por el programa, están garantizados de manera normal y sin contratiempos. En nuestro patio, donde la salud pública siempre ha sido un tema sensible y de mucho ‘tigueraje’, estas aclaraciones son cruciales para calmar el ambiente y asegurar a la gente que la vaina está ‘montá’.
El director atribuye estas denuncias a ciertos ‘activistas sociales’ que, según él, están en un coro exigiendo la ampliación de la cobertura para medicamentos de pacientes con enfermedades inflamatorias intestinales, como la colitis ulcerativa y la enfermedad de Crohn. Esas condiciones, aunque quizás no tan sonadas como otras en la cotidianidad dominicana, representan un verdadero viacrucis para quienes las padecen. Son enfermedades crónicas que afectan la calidad de vida de forma significativa y cuyos tratamientos son sumamente costosos, lo que subraya la importancia de programas como el de Alto Costo.
Sánchez Solimán, con la frente en alto, hizo un llamado abierto: si un solo paciente activo que pertenece al programa no está recibiendo sus medicamentos en este preciso momento, puede acudir al centro y será atendido de manera inmediata. Es importante recordar que más del 95% de los pacientes registrados en el programa de Alto Costo cuentan con seguro de salud familiar y pertenecen a una ARS. Sin embargo, el programa en sí depende del presupuesto nacional, una distinción crucial que a veces se nos va, separando lo que es una cotización mensual del régimen contributivo de la Seguridad Social de una asistencia social directa del Estado.
El funcionario reconoce que la demanda de un aumento de cobertura de medicamentos es, a fin de cuentas, justa. Pero, la vaina es que para atenderla como se debe, se necesita una reforma profunda del sistema de salud y de la Ley 87-01 de Seguridad Social. La meta es clara: garantizar una cobertura universal y una sostenibilidad financiera que no sea un ‘aprieto’ constante para el Estado. La sociedad dominicana, gracias a Dios, está viviendo más, con una esperanza de vida que ronda los 75 años en promedio. Esto, aunque es una bendición, trae consigo un desafío: el aumento de enfermedades de alto costo, que están muy ligadas a la edad. Hay que ponerle ‘el ojo’ a este tema con urgencia, porque la prevalencia y la incidencia seguirán escalando.
La discusión sobre el acceso a medicamentos de alto costo no es una simple ‘chercha’ política; es un asunto de vida o muerte para miles de familias dominicanas. La transparencia y la eficiencia en la gestión de estos programas son la clave para que la gente tenga fe en el sistema y para que la salud no sea un lujo, sino un derecho garantizado para todos en este nuestro ‘quisqueya la bella’.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




