En el corazón de Villa Mella, Santo Domingo Norte, la comunidad educativa del Liceo Fortunato Quispe Mendoza se enfrenta a una realidad que es, para decirlo claro, una ‘desgracia’. A solo un mes de que arranque el año escolar 2026-2027, este centro, crucial para la formación de tantos jóvenes, sigue sumido en un abandono que se arrastra desde hace más de tres años. La situación del Liceo Fortunato Quispe Mendoza es un llamado de atención urgente, pues solo dos de sus pabellones han estado operativos desde 2023, dejando el resto de las instalaciones a la merced del tiempo y la negligencia.
La ‘vaina’ es que, mientras se acerca la fecha para el inicio de clases, la otra parte del plantel luce como un terreno baldío, rodeado de maleza y, según la noticia, con la presencia de caballos y hasta una casita de madera ocupada por ciudadanos haitianos. Los vecinos y el personal administrativo no se quedan callados; han manifestado en reiteradas ocasiones su preocupación y han hecho un ‘viaje’ de solicitudes para que se concluyan los pabellones restantes, se adecúe la cancha y se ponga en funcionamiento el comedor. Es un clamor que, ‘asegún’ los residentes, cae en oídos sordos.
El área inconclusa no es solo una parte abandonada; se ha convertido en un foco de insalubridad y un testimonio del poco interés. La vegetación sin podar ha crecido sin control durante años, creando un ambiente que dista mucho de ser un lugar seguro y propicio para el aprendizaje. La verdad es que la división entre lo poco que funciona y la parte abandonada es un reflejo de una realidad que grita por atención, donde la comunidad se siente desamparada y los estudiantes son los principales perjudicados.
Los reclamos de la gente del sector son constantes. José Martínez, un residente preocupado, expresó que ‘se ha denunciado muchísimas veces que terminen ese liceo, porque los jóvenes de la zona no tendrán dónde estudiar y deben trasladarse a otros lugares’. Esto evidencia la urgencia de la situación y la indignación de quienes ven cómo un proyecto tan importante se desvanece por la falta de seguimiento. No se ve ni un ‘tigueraje’ de construcción, ni maquinarias, ni personal laborando en lo que debería ser una obra prioritaria para la educación.
Aunque una parte del liceo esté en funcionamiento, los pabellones operativos también muestran el ‘desgaste’ y la falta de mantenimiento. Paredes deterioradas en la parte inferior y estructuras metálicas que necesitan una intervención urgente son una constante, a pesar de las verjas protectoras. La noticia subraya cómo la maleza y los escombros se apoderan de los exteriores, e incluso se observó ropa tendida en las estructuras, lo que sugiere un uso del espacio ajeno a su propósito educativo.
Es irónico que, mientras la Dirección de Infraestructura Escolar contempla entregar 1,500 nuevas aulas para el próximo ciclo lectivo el lunes 24 de agosto, el Liceo Fortunato Quispe Mendoza en Villa Mella permanezca en este estado de olvido. La comunidad se pregunta por qué, con tanta necesidad, no se le da prioridad a un centro que ya existe y que solo necesita ser terminado y acondicionado para ofrecer un entorno digno a sus estudiantes y profesores. ‘En vez de gastar tanto dinero en cosas que no benefician a la educación, el Gobierno debería estar al pendiente de lo que sí afecta a nuestros jóvenes’, puntualizó Martínez.
La imagen de un mural vibrante con los colores patrios y los Padres de la Patria en la entrada principal contrasta fuertemente con la realidad interna de abandono y deterioro. Es un símbolo de lo que ‘pudo ser’ y lo que es: una promesa incumplida. El impacto de esta situación en los jóvenes de Villa Mella es incalculable, obligándolos a buscar opciones lejanas y dificultando su acceso a una educación de calidad, algo que debería ser un derecho fundamental. Se espera que, de una vez por todas, las autoridades correspondientes pongan las pilas y resuelvan este ‘relajo’.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




