Jandy Ventura, reconocido artista y descendiente de una leyenda, ha compartido recientemente detalles íntimos sobre la crianza que recibió de su padre, el icónico Johnny Ventura, mientras compartía con su madre, Josefina, conocida cariñosamente como Fifa. Según el reporte, Jandy Ventura no duda en afirmar con total convicción: ‘Papi fue un excelente padre’, una frase que resume la admiración y el respeto por la figura paterna que, a pesar de su apretada agenda, siempre encontró un espacio para los suyos.
El legado del ‘Caballo Mayor’ no fue solo musical, sino también de una profunda dedicación a su familia. Jandy explicó que, aunque su padre tenía el día lleno con 24 horas, si le quedaban dos disponibles, se las dedicaba a sus hijos. Para él, la prioridad era su trabajo, asegurando que ellos no padecieran las mismas dificultades que él. Ahora, Jandy vive un eco de esa historia con su propia hija, a quien lleva a los estudios de grabación y con quien comparte cada instante libre, cultivando ese mismo vínculo musical y personal que recibió, ¡la vaina de seguir la tradición familiar, ¿tú sabes?!
Un punto de inflexión en su educación, y que ha generado mucho comentario, fue cuando Jandy recordó las dos únicas ‘pelas’ (castigos físicos con correa) que su padre le propinó. Aunque actualmente no está de acuerdo con ese método, Jandy reconoce que, de no haber sido por aquellas reprimendas, no hubiera comprendido la magnitud de lo que su padre intentaba comunicarle. Según sus propias palabras, una fue merecida y otra no, pero solo hizo falta llamarle la atención dos veces y, desde entonces, asegura que nunca ha hecho nada que pudiera avergonzar a su papá, ¡un tigueraje de honor, mi gente!
Pero la disciplina no vino solo de Johnny. Josefina, su madre, también jugó un papel crucial, asumiendo el ‘timón’ de la educación en ausencia del padre. Jandy relató cómo su madre fue estricta con las salidas y los horarios, incluso cuando eran mayores de edad. Prefería que los amigos hicieran un coro en casa antes que sus hijos anduvieran por la calle, imponiendo toques de queda rígidos: ‘Si yo decía a las 12:00 de la media noche en casa no podía pasar de esa hora’, un control de lo más jevi que buscaba el bienestar de los muchachos.
El ejemplo de vida de Johnny Ventura fue su mejor lección. Jandy recuerda que si su padre les pedía no fumar ni beber alcohol, era porque él mismo llevaba ese estilo de vida. Además, los recuerdos musicales son un viaje. Su padre tenía la peculiar habilidad de componer y arreglar el 70% de sus canciones sin un instrumento, solo silbando y anotando. Esa magia, que luego plasmaba en grabadoras o pianitos pequeños, la presenciaron los hijos de primera mano, creciendo en un ambiente full de melodías y conversaciones que hoy Jandy atesora.
Las vacaciones del colegio también se convertían en una experiencia musical y familiar. Jandy cuenta que siempre coincidían con las giras que su padre hacía por Puerto Rico y Nueva York, donde pasaban hasta dos meses. En Semana Santa, la familia acompañaba a Johnny a los pueblos donde tocaría el Sábado de Gloria. Aunque el ‘Caballo Mayor’ estuviera siempre en la brega, su madre se las ingeniaba para que siempre apareciera en las fotos de los cumpleaños, organizándolos los domingos a las dos de la tarde para que él pudiera irse tranquilo a sus fiestas.
Johnny Ventura siempre apoyó a sus hijos en sus inquietudes musicales. No solo les inculcó la importancia de los estudios, sino que también les ofreció su orquesta como plataforma para adquirir experiencia. Juan de Dios, Jandy y Ana Virginia pasaron por la agrupación, cada uno dejando su huella. Al final, fue Jandy quien se mantuvo firme en el ámbito musical, tomando las riendas de Los Potros del Caballo y, con el tiempo, asumiendo la inmensa responsabilidad de llevar el legado musical de su padre, ¡y eso es una vaina seria de verdad!
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!




