¡Atención, mi gente! En la siempre cambiante industria musical, se ha armado una tremenda ‘vaina’ que tiene a todo el mundo hablando. Las principales organizaciones internacionales del sector han dicho “¡Hasta aquí!” y han puesto manos a la obra para traer más transparencia a la música IA. Se trata de un nuevo sistema de etiquetado que busca aclarar la participación de la inteligencia artificial en las creaciones sonoras, ofreciendo a los usuarios una forma clara de saber qué es qué en el universo digital. Esto es un palo para la claridad en un mundo que avanza a millón.
La iniciativa no es cosa de ‘tigueraje’ suelto, ¡no, señor! Está impulsada por pesos pesados como la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI), The Grammys, el sindicato SAG-AFTRA (que representa a un viaje de profesionales del entretenimiento en EE.UU.), la Recording Industry Association of America (RIAA), la American Association of Independent Music (A2IM), Worldwide Independent Network (WIN), IMPALA y la Human Artistry Campaign. Este coro de instituciones demuestra la seriedad con la que se están tomando el asunto, buscando unificar criterios a nivel mundial.
El sistema es sencillo, pero efectivo, dividiendo las grabaciones en dos categorías clave: ‘Generada por IA’ y ‘Asistida por IA’. Imagínense que esto es como ponerle apellido a la canción, para que uno sepa de dónde viene. La idea es que los oyentes y las plataformas tengan una brújula clara para navegar este nuevo mar de sonidos.
Una pista se catalogará como ‘Generada por IA’ cuando la inteligencia artificial sea la que, prácticamente, lo haga todo. Esto incluye desde la voz principal, un solo instrumental que la IA haya ‘montado’, o la composición completa a partir de unas simples instrucciones, lo que llaman ‘prompts’. En pocas palabras, si la ‘máquina’ es la que lleva la voz cantante y la melodía, ahí va la etiqueta de “Generada por IA”.
Por otro lado, tendremos las grabaciones ‘Asistidas por IA’. Aquí, el corazón de la creación sigue siendo humano. La IA entra como un ‘pana’, una herramienta de apoyo que ayuda a pulir ciertos elementos expresivos, pero sin dominar el show. La voz principal y los instrumentos protagonistas, por ejemplo, deben ser interpretados por artistas de carne y hueso. Es como tener un ayudante ‘bacano’ en el estudio, pero el crédito principal es para el artista.
Asegún la nota de prensa, estas etiquetas se aplican por el momento exclusivamente al uso de IA generativa en las grabaciones sonoras, y estarán disponibles en breve. Ojo, que no cubre el uso de IA en letras, composiciones escritas, videoclips o portadas. Así que, aunque es un gran paso, todavía quedan ‘par de vainas’ por definir en este campo tan amplio.
La visión es que este sistema sea adoptado por las plataformas de streaming de música, distribuidores y otros actores importantes del ecosistema musical. Utilizarán iconos visuales para que los ‘fans’ identifiquen de una vez el tipo de contenido, complementado con metadatos que aseguren la información. La industria se compromete a trabajar de la mano con todos para que la implementación sea ‘jevi’ y efectiva en todo el sector.
Y es que la necesidad de este sistema no es ‘un invento’, no. Según reportes mencionados en el comunicado, Deezer ya ve que las pistas generadas por IA representan el 44% de la música nueva en su plataforma. Apple Music, por su lado, calcula que más de un tercio de las canciones cargadas en su servicio son “cien por cien IA”. ¡Imagínense ese ‘tigueraje’! Esto demuestra lo rápido que la IA está permeando la música y la urgencia de establecer estas clasificaciones.
Muchos artistas, de acuerdo al reporte, están explorando la IA para potenciar su creatividad, y eso está de lo más bien. La idea de estas etiquetas no es cuestionar esa exploración, sino dar claridad. Se trata de distinguir entre las obras que son puramente algoritmos y aquellas donde la IA sirve como un buen ‘complemento’ al talento humano, sin quitarle el protagonismo al artista. La intención es clara: celebrar la creatividad humana mientras se reconoce el avance tecnológico.
Como bien señalaron Vikki Oakley, consejera delegada de IFPI, y Mitch Glazier, presidente y CEO de RIAA, en el comunicado: “Los fans quieren saber si se ha utilizado IA generativa en la música que escuchan y de qué manera”. Porque al final del día, la autenticidad y la creatividad humana son valores que los amantes de la música aprecian un ‘montón’. Estas etiquetas, señores, son el camino hacia una transparencia fácil de entender y, sobre todo, escalable.
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