¡Qué nivel! Los fanáticos en A Coruña, España, vivieron una noche para el recuerdo, donde los aclamados artistas Romeo Santos y Prince Royce armaron un verdadero ‘fiestón’. El muelle de Batería se abarrotó con más de 14.000 almas que se dieron cita para presenciar la primera visita de estos talentosos neoyorquinos, con raíces caribeñas, a Galicia. La expectación era palpable durante todo el día, y el ambiente se cargó de una energía especial que prometía una velada inolvidable. La bachata, ese ritmo contagioso que tanto nos mueve, fue la protagonista absoluta, demostrando una vez más por qué sigue siendo la dueña y señora de los corazones de miles.
El concierto, enmarcado dentro del “Mejor tarde que nunca tour”, arrancó con la melodía de su tema homónimo, Better late than never, que de una vez puso a todo el mundo en ‘modo fiesta’. Los temas La Diabla y Recházame siguieron encendiendo los ánimos, con un Romeo Santos elegante en chaqueta negra y Prince Royce, no menos impecable, vestido de blanco, cada uno dominando un extremo del escenario. La química entre ambos era evidente, aunque por separado lograban que el público se entregara al máximo. Con Eres Mía, Romeo Santos animó a la multitud con un enérgico: ‘A Coruña, quiero verlos a todos con las manos arriba. ¡De lado a lado!’, y la gente, claro que sí, respondió con todo el ‘swing’ y la alegría del mundo.
Prince Royce no se quedó atrás y demostró su arrastre al pedir al público que le acompañara a cantar un ‘clásico’, y de una vez se escuchó Stand by Me, coreado por todos. Momentos después, Romeo Santos compartió unas palabras que calaron hondo: ‘Buenas noches, A Coruña. Es un placer estar con tanta gente. Gente que está pasando por situaciones personales delicadas o de estrés. Esta noche vamos a dejarlas a un lado. Aquí se viene a bailar, a brincar, a gozar’. Un mensaje claro que resonó con la multitud, recordándoles que esa noche era para olvidarse de los problemas y disfrutar de la música, una filosofía muy de nuestro patio. Luego sonó Dardos, manteniendo la vibra arriba.
El espectáculo siguió con un cambio de vestuario, con Santos de blanco y Royce de negro, y la aparición de un vagón de tren que lucía el rótulo de A Coruña, dando paso a Ay! San Miguel. Pero lo que realmente hace que un concierto sea un ‘coro’ especial es la interacción con el público. Romeo Santos, siempre un ‘bacano’, preguntó si alguien quería subir a cantar con ellos. Y para sorpresa de muchos, un fan llamado Exme, que dijo ser de Nueva York, igual que ellos, se echó a cantar Menor, en un momento que demostró la conexión pura entre los artistas y su gente. Ese tipo de ‘tigueraje’ espontáneo es lo que la gente siempre se lleva en la memoria.
Después de esa descarga de emociones, los artistas compitieron de forma amistosa para ver quién animaba más a su lado del escenario, y luego, Prince Royce propuso un cambio de ritmo. ‘Estamos honrando la bachata esta noche, pero me gustaría cambiar el género un poquito. Salir un poco de la zona de confort’, dijo. Así, la noche tomó un giro con Sensualidad, fusionando la bachata con ritmos urbanos, seguida de Ella quiere beber y Ven conmigo, mostrando la versatilidad musical que tanto les caracteriza. Romeo Santos no se quedó atrás, metiendo ‘ritmos urbanos un poquito más recientes’ como Khé? y Noche de sexo, preparando el ambiente para el próximo bloque, dentro de los Conciertos del Xacobeo.
Pero el punto culminante, la ‘guinda del pastel’ para los que llevan la música de Romeo Santos en las venas, llegó cuando, después de casi dos horas de canciones, se anunció que sonarían los éxitos de su etapa con Aventura. ‘Canciones que me hicieron llorar, me enamoré, lloré de nuevo. Que me llevaron a cantar, a bailar, a sentir’, expresó Romeo, refiriéndose a esos temas que marcaron a una generación. Fue un viaje al pasado que evocó un viaje de sentimientos y recuerdos. Obsesión, uno de esos himnos que resuenan en cada rincón, hizo vibrar a los 14.000 presentes, quienes cantaron a coro, en una noche inolvidable que culminó con Un beso y la icónica Propuesta indecente. La aventura fue divertida, y según la noticia, A Coruña siguió con una bachata infinita hasta el amanecer.
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