La NASA ha descubierto una “segunda luna”, que orbita alrededor del Sol de una forma cuanto menos peculiar: manteniendo una sincronía con la Tierra. Aunque algunos expertos ya la han denominado así, es conveniente hacer distinciones, claro, porque no se trata de que a partir de ahora se vaya a ver otro satélite igual a la Luna que acompañe de cerca a nuestro planeta.
El término exacto que han utilizado desde la propia NASA es el de “cuasi-satélite”, que ya es bastante revelador y preciso por sí mismo. No es un caso único, pero sí poco frecuente. De hecho, los científicos se han mostrado entusiasmados con el descubrimiento, llevado a cabo por la Universidad de Hawái, debido a que creen que con él podrán descubrir más sobre este fenómeno.
La NASA explica qué es una “cuasi-luna”
Básicamente, lo que ha dicho la NASA y han reflejado diversos medios científicos especializados, es que el objeto, bautizado 2025 PN7, forma parte de un selecto grupo de cuerpos espaciales que acompañan a la Tierra en su viaje alrededor del Sol. Incluso sin estar gravitacionalmente ligados a ella como sí lo está la Luna. Su hallazgo, en cualquier caso, es un acontecimiento importante.
Un cuasi-satélite, dice la NASA, es un objeto que comparte la órbita solar con un planeta (en este caso la Tierra), pero no está atrapado por su gravedad. Esto significa que, desde la perspectiva terrestre, parece orbitar nuestro planeta, aunque en realidad está dando vueltas al Sol al mismo ritmo que la Tierra. Gracias a su descubrimiento, pretenden estudiar mejor cómo funciona en realidad.
Hay que tener en cuenta que otra gran diferencia entre los objetos como el 2025 PN7 y la Luna suele estar en la distancia. Mientras que nuestro satélite está a unos 384.400 km de distancia (a tiro de piedra, desde un punto de vista espacial), este tipo de cuerpos se encuentran por lo general mucho más lejos. No es inusual que se hayan a millones de kilómetros, por regla general.
Aunque desde la NASA dicen que todavía es pronto para sacar conclusiones definitivas, sí se han llevado algunas primeras investigaciones, que se incrementarán en los próximos meses, o años. Las estimaciones iniciales indican que el tamaño de 2025 PN7 está entre 18 y 36 metros de diámetro, y que su distancia respecto a la Tierra oscila entre 4 y 17 millones de kilómetros.
¿Puede ser este descubrimiento un peligro para la Tierra?

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Ya se sabe que uno de los mayores temores de la NASA (y de todo el mundo, en general), es que algún tipo de objeto celeste pueda colisionar con la Tierra, ya se trata de un meteorito, asteroide o lo que sea. No obstante, 2025 PN7 no supone ninguna amenaza. Su distancia orbital y sus características hacen que sea extremadamente improbable que colisione con nuestro planeta.
Lo que sí se cree es que el cuasi-satélite acompañará a la Tierra en su órbita durante décadas (en concreto hablan del año 2083), cuando en teoría volverá a desviarse para continuar una órbita propia.
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Etiquetas: NASA
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