La movida en el tren gubernamental está de lo más interesante, mi gente. Según la noticia, el presidente Luis Abinader ha designado a Mérido de Jesús Torres Espinal como el nuevo director ejecutivo del Departamento Aeroportuario, mediante el decreto 552-26. Este nombramiento, una ‘vaina’ que ha puesto a hablar a medio mundo, marca el regreso de Mérido Torres a un cargo directivo en el Gobierno dominicano, generando un viaje de comentarios y expectativas sobre su gestión y lo que esto significa para la administración pública en nuestro patio.
La vuelta de Torres al ruedo público se da luego de su salida en 2023 de la Unidad Técnica Ejecutora de Titulación de Terrenos del Estado (Utect). En aquel entonces, solicitó una licencia cuando su nombre fue mencionado en el expediente de la controversial Operación Calamar. Días después, el mismo presidente Abinader emitió el decreto 159-23, que lo sustituyó por Duarte Méndez Peña como director interino de esa entidad, dejando a muchos con el ‘klk’ en la boca.
En el momento de su salida, Torres no se quedó callado. Aseguró que era víctima de una campaña de difamación y manifestó su disposición de colaborar con cualquier investigación sobre su gestión. En el expediente de la Operación Calamar, el Ministerio Público lo mencionó en relación con un acuerdo de pago por terrenos ubicados en Boca Chica. La acusación detallaba que Torres figuraba entre los beneficiarios de una distribución de fondos públicos derivada de un acuerdo transaccional por 1,288 millones de pesos, correspondiéndole a él la ‘chulada’ de 32,065,992 pesos.
No obstante, la versión de Mérido Torres sobre esos fondos era bien clara: explicó que el dinero recibido correspondía a honorarios profesionales por servicios prestados desde su oficina privada de abogados, no a fondos recibidos del Estado por su condición de funcionario. Es decir, aseguraba que era un pago por su trabajo como profesional del derecho, ‘asegún’ él, una situación que no tiene que ver con su posición pública.
La realidad es que, a pesar de la mención y el revuelo, la situación ‘solo se quedó en mención’. El caso de la Operación Calamar siguió su curso en los tribunales y, hasta este domingo, el nombre de Torres dejó de ser el foco de atención en las redes y la prensa. Ahora, su regreso al Departamento Aeroportuario lo vuelve a poner en la palestra, demostrando que en la política dominicana, los ‘tigres’ siempre encuentran su manera de volver al ‘mambo’.
La trayectoria de Mérido Torres es digna de resaltar. Es egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), con una sólida formación en Derecho Civil, Administrativo y Corporativo, complementada con estudios tanto nacionales como internacionales. Su hoja de vida abarca más de tres décadas de experiencia en los sectores público y privado, con un camino bien marcado en el ejercicio del derecho, la asesoría jurídica y la gestión institucional.
Antes de este nuevo nombramiento, este profesional ya había ocupado puestos de relieve. Fue procurador adjunto de la Corte de Apelación de Santo Domingo, consultor jurídico de la Alcaldía del Distrito Nacional y asesor de distintas instituciones municipales. También llegó a la presidencia de la Asociación Dominicana de Abogados (Adoma), fortaleciendo aún más su perfil dentro del sector jurídico. Incluso, coqueteó con la política electoral siendo precandidato del Partido Revolucionario Moderno (PRM) a la Alcaldía de Santo Domingo Este, lo que demuestra su ‘tigueraje’ y versatilidad.
Este nombramiento no es una ‘vaina’ cualquiera; es un movimiento que reconfigura piezas importantes en el tablero del Gobierno. La vuelta de Mérido Torres al Departamento Aeroportuario, una institución clave para el desarrollo y la infraestructura del país, seguro que dará mucho de qué hablar en los próximos días y se esperará con interés la dirección que le dará a la entidad. Es una muestra más de cómo se mueve la política en nuestra tierra, siempre con sus sorpresas y sus ‘jevi’ desenlaces.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



