Santo Domingo, ¡ay papá!, se ha convertido de nuevo en escenario de una historia de esas que te dejan con la boca abierta. En medio de la algarabía de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, un joven Atleta Cubano, Moisés David Torres Puig, portero de hockey sobre césped, le dio el palo a la mesa y se fue de la delegación. Apenas horas antes de que la cosa arrancara de verdad, este muchacho de Las Tunas, el más joven de su equipo, decidió buscar otros rumbos aquí mismo, en nuestro patio. La noticia, que corrió como pólvora, fue soltada por el periodista deportivo Yasel Porto, quien hasta aseguró haber escuchado un audio del propio jugador confirmando su movida.
La forma en que Moisés se mandó a cambiar es un ‘tigueraje’ que no cualquiera se inventa. Acompañados de entrenadores y ‘responsables’ que no les quitan el ojo de encima, los atletas cubanos viven bajo una vigilancia estricta cuando viajan. Pero este muchacho, asegún el reporte, aprovechó un descuido. Fingió que le dieron un pelotazo en un entrenamiento mientras observaba un partido del equipo femenino, pidió hielo y, con la excusa de ir a botarlo, se encontró con una persona que lo esperaba. Un cambio de ropa rapidito, un Uber y ¡prum!, se desapareció de una vez del recinto. ¡Un plan bien montao, klk!
La salida de Torres Puig es un palo duro para la selección masculina de hockey sobre césped, que de buenas a primeras se queda con un solo guardameta, Ignacio Miguel Aroche O’Farrill. Imagínate tú, enfrentar una competencia de este calibre con un solo portero disponible; ¡eso es un problema de los grandes! Hasta ahora, según la noticia, no hay claridad sobre si la delegación cubana pedirá un reemplazo o si lo darán por desaparecido oficialmente. Esa vaina deja al cuerpo técnico en un aprieto, con la presión encima desde el primer compromiso.
Lo más chulo de esta historia es que Moisés no era cualquier pelotero de banco. El hombre venía con una trayectoria bacana, reconocido en abril de 2024 como el mejor portero del Campeonato Nacional de hockey sobre césped. Además, en 2023, las autoridades deportivas de Las Tunas le habían dado su reconocimiento. Y lo más irónico del caso, una semana antes de su salida, su casa fue incluida en la iniciativa ‘Casas Centroamericanas’, un programa propagandístico que exaltaba el ‘sentido de pertenencia’ de los atletas. Mientras lo celebraban, el ‘tigueraje’ de Moisés ya estaba en marcha.
Esta no es la primera vez que algo así pasa con los atletas cubanos, ¡para nada! Este abandono en Santo Domingo se suma a una lista que ya está jevi. Hace poco, varios canoístas cubanos también se fueron de una concentración en Canadá. Y en el hockey sobre césped femenino, la cosa ha sido igual: cinco jugadoras desertaron en los Panamericanos de Santiago de Chile en 2023, y otras en España antes de eso. Es una situación recurrente que, según la noticia, las autoridades cubanas califican de ‘graves indisciplinas’, sin mencionar los bajos salarios, la falta de oportunidades o la difícil situación de la isla.
Para muchos atletas cubanos, cada viaje internacional se convierte en una ventana de oportunidad, un chance de cambiar el rumbo de sus vidas. Es un ‘corre que te pego’ constante donde la esperanza de un mejor futuro pesa más que cualquier compromiso deportivo o presión gubernamental. Santo Domingo, con su vibra, su gente y sus facilidades, se vuelve un imán para estos muchachos que buscan una vida distinta. Aquí encuentran un trampolín, una base para empezar de nuevo.
La historia de Moisés David Torres Puig es un reflejo más de la tensión entre el control y la libertad, entre la lealtad a la bandera y la búsqueda de un sueño personal. Es una pena que su talento en el hockey sobre césped se vea opacado por esta situación, pero a la vez, es una decisión que, aseguramos, no tomó a la ligera. La República Dominicana, una vez más, es testigo de estas historias que, aunque tristes para algunos, representan una nueva esperanza para otros.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!


