¡Qué ‘vaina’! La situación de la Lactancia Materna exclusiva en República Dominicana nos tiene el ‘coco’ un poco virao. Según Unicef, solo dos de cada diez bebés en el país reciben lactancia materna exclusiva durante sus primeros seis meses. Esta cifra es preocupante, ya que esta práctica es una de las intervenciones más efectivas para la supervivencia, salud y desarrollo infantil. La organización hace un llamado urgente para fortalecer el apoyo a las madres y revertir esta realidad, garantizando un comienzo saludable para todos los niños y niñas.
Los números de la Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples (Enhogar-MICS 2025) son claros: apenas el 19.2% de los bebés en el país recibió lactancia materna exclusiva en los últimos dos años. A pesar de haber subido de un 4.7% en 2014 a este casi 20% en 2025, ‘tamo’ lejos, pero lejos, de la meta global del 50% de la OMS y del 43% promedio de América Latina y el Caribe. Esto nos tiene entre los países con los niveles más bajitos de la región, y eso es una situación que hay que virar de una vez.
Además, solo un 22.4% de los recién nacidos inician la lactancia en la primera hora de vida. Este momento es crucial, un ‘opening’ perfecto para fortalecer el vínculo y brindar protección temprana contra enfermedades. Es una oportunidad que no podemos dejar escapar, porque los beneficios son ‘de una vez’ y a largo plazo.
En la Semana Mundial de la Lactancia Materna, Unicef enfatiza que amamantar no es una decisión individual. Es un ‘coro’ de responsabilidades compartidas. Se requiere información sólida, servicios de salud de calidad, políticas públicas robustas y entornos familiares, laborales y comunitarios que ‘arropen’ a las madres. Carlos Carrera, representante de Unicef en el país, afirmó que ninguna mujer debería enfrentar este desafío sin el respaldo de su entorno.
Los datos también revelan una ‘vaina’ de desigualdad. La diversidad alimentaria es menor en niños cuyas madres tienen educación primaria (63.7%) comparado con madres universitarias (70.8%). Curiosamente, la lactancia materna exclusiva tiende a bajar con mayor nivel educativo o riqueza de la madre. Esto se asocia, a menudo, a la mayor disponibilidad de sucedáneos de la leche materna. Estas decisiones, ‘asegún’ el reporte, están influenciadas por factores sociales, económicos y culturales que necesitan respuestas integrales.
Apoyar la lactancia materna es invertir en la salud, nutrición y desarrollo de la próxima generación. Las madres necesitan licencias de maternidad, espacios seguros para amamantar y el respaldo de familiares y empleadores. Es una responsabilidad compartida crear este ambiente favorable. La leche materna es un ‘súper alimento’ para los primeros seis meses del bebé: fortalece el sistema inmunológico, reduce enfermedades y apoya el desarrollo cerebral. También beneficia la salud de las madres y es una intervención de salud pública costo-efectiva, con amplios beneficios económicos y sociales.
Para cerrar esta ‘cherchita’ de información, Unicef reitera su llamado a ‘meterle el pie’ y acelerar acciones para que más madres puedan mantener la lactancia materna exclusiva. Esto exige fortalecer políticas públicas, garantizar servicios de salud de primera, proteger la maternidad laboral y promover una cultura donde la lactancia sea un derecho de la niñez y responsabilidad de toda la sociedad. La campaña ‘Los Datos Cuentan’ de Unicef sigue ‘encendía’ para impulsar el uso de datos confiables y así mejorar la nutrición infantil en RD.
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