En un suceso que ha encendido las alarmas en Santo Domingo Este, específicamente en el sector de Los Tres Brazos, una madre dominicana, Oralis Polanco, alzó su voz para denunciar la peligrosa situación que vivió su hija al caer en una ‘tapa abierta’ de alcantarilla. De acuerdo al reporte, la menor se dirigía al colmado, una rutina común en el barrio, cuando se encontró con este riesgo que, lamentablemente, terminó en un accidente. La indignación de la señora Polanco resuena fuerte, pues estos incidentes, aunque frecuentes, nunca dejan de sorprender y preocupar a la comunidad.
Según la misma denuncia de Oralis Polanco, los trabajos de infraestructura en la zona llevan aproximadamente cinco meses incompletos, un verdadero ‘dolor de cabeza’ y un peligro constante para todos los que transitan por allí. La presencia de una ‘tapa abierta’ en la vía pública, abandonada por tanto tiempo, no solo pone en riesgo a los adultos, sino que es una trampa mortal para los niños que, con su inocencia y juego, no siempre perciben estos peligros latentes. Es una negligencia que grita por atención y una solución de una vez.
Esta ‘vaina’ de los hoyos y las tapas sin cubrir no es exclusiva de Los Tres Brazos; es un mal que afecta a un viaje de barrios en nuestro querido país. ¿Cuántas veces no hemos visto calles reventadas, aceras inservibles y obras a medio hacer que se quedan en el olvido? La gente del patio ya está harta de andar esquivando obstáculos y de vivir con el ‘ay’ en la boca cada vez que un familiar sale de casa. Es un asunto de seguridad ciudadana que trasciende lo local y que merece una mirada integral.
La responsabilidad, en estos casos, es clara. Sea el ayuntamiento o la empresa contratista encargada de los trabajos, alguien debe dar la cara y asumir las consecuencias de este descuido. No es posible que se inicien proyectos y luego se dejen ‘a la buena de Dios’, sin pensar en el impacto directo en la vida de la gente. Los impuestos que pagan los munícipes deben garantizar obras de calidad y un mantenimiento adecuado, no solo el inicio de unas obras que luego quedan en ‘el limbo’ de la burocracia y la ineficiencia. ¡El ‘tigueraje’ espera respuestas!
Las caídas en ‘tapas’ abiertas pueden tener consecuencias graves: desde fracturas y contusiones hasta infecciones o, en el peor de los escenarios, desenlaces fatales. Para una madre, ver a su hija en una situación así es desgarrador y genera una impotencia inmensa. Esto no es solo una denuncia; es un grito de auxilio por la seguridad de la comunidad y un recordatorio de que los servicios básicos, como una infraestructura vial en condiciones, son derechos fundamentales que el pueblo dominicano merece y exige con ‘altura’.
Es hora de que las autoridades competentes, sea quien sea el responsable, se pongan ‘los pantalones’ y le den seguimiento a esta situación. No se trata solo de esta niña; se trata de que ninguna otra persona, ningún otro niño, sufra las consecuencias de una negligencia tan evidente y prolongada. Los residentes de Los Tres Brazos, y de otros sectores con problemáticas similares, esperan que no se hagan los ‘desentendidos’ y que se actúe con la diligencia que el caso amerita. ¡La gente está clara de que esto tiene que cambiar!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




