Ay, Dios mío, la vida en este patio a veces te da unas ‘vueltas’ que ni te lo esperas. Aquí en nuestra República Dominicana, lamentablemente, hay historias que tocan el alma y la de don Horacio Martínez es una de esas que te rompe el corazón. Este señor, un ‘viejo pastelero’ de Herrera, que por más de dos décadas se dedicó a vender sus ricos pastelitos cerquita de la estación 2 del Teleférico en Buenos Aires, hoy está en la calle, con una mano alante y otra atrás. Lo desalojaron por construcciones, que uno entiende, ¡pero lo ‘bacano’ es que le prometieron una asistencia que nunca le llegó! ¡Qué ‘vaina’ más fuerte!
Imagínate tú, después de 21 años bregando, ‘echándole el pie’ a la vida con sus pastelitos, que te quiten tu sustento así de sopetón. Don Horacio, ya con sus años encima y la salud que, ‘asegún’ él mismo dice, no le da para más, se ve en un ‘callejón sin salida’. Es que ya uno viejo no está para ese ‘tigueraje’ de andar buscando trabajo nuevo, ni que uno tenga la vitalidad de un muchacho. En este país, el Estado debería ser el garante de que nuestros viejitos, sobre todo los que han contribuido con su esfuerzo, no terminen desamparados, como si fueran una ‘chercha’.
Lo más ‘curioso’ y, a la vez, lo que más ‘indigna’, es que en medio de todo este ‘lío’, un diputado del PRM se apareció como un ‘salvador’, ofreciendo gestionar una pensión especial. ¡Eso sí que suena ‘jevi’ al principio! Pero, ‘óyeme’, que le asignaron un asistente, un tal Alexis Sánchez, y desde el 27 de febrero, la cosa está más fría que un témpano. Parece que el asistente anda en un ‘coro’ de evasión, y las esperanzas de don Horacio se están yendo por un ‘tubo’. ¡Una ‘vaina’ de verdad, que te prometan el cielo y te dejen en el infierno!
Esta historia de don Horacio no es un caso aislado; es el reflejo de una realidad que viven muchos dominicanos que han pasado su vida en la informalidad, sin las ventajas de una seguridad social robusta. La verdad es que nuestro sistema de pensiones tiene sus ‘lagunas’, y para gente como él, que nunca cotizó formalmente, es ‘misión imposible’ conseguir una pensión digna. Por eso, programas como la tarjeta de Solidaridad, o una pensión especial por vejez, que el Gobierno sí puede otorgar, son la única luz al final del túnel para nuestros abuelos que se han ‘fajado’ toda la vida.
Al final del día, esto nos deja una lección clarita: la importancia de que nuestros funcionarios, los que elegimos para que nos representen, no se queden solo en promesas. El ‘tigueraje’ de la política no puede jugar con la esperanza de la gente humilde. Es fundamental que la voz de don Horacio, y la de muchos otros en situaciones similares, no se quede en el ‘limbo’. La visibilidad que le dé la prensa puede ser la chispa que encienda la solución a esta ‘situación’, que no es un favor, ¡es una obligación moral de la sociedad y del Estado!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



