Desde Santiago, Raquel Peña hizo un llamado ‘bacano’ a la ‘integración’ regional durante el cuadragésimo primer período de sesiones de la CEPAL. Peña destacó el vínculo histórico de la República Dominicana con este organismo, miembro fundador desde 1948, y resaltó que el país ha defendido el multilateralismo y la cooperación como herramientas clave para el desarrollo. Este encuentro en la Ciudad Corazón se presenta como un momento crucial para afianzar lazos y definir estrategias frente a un panorama global que está ‘media revuelto’.
La situación internacional, según Peña, está marcada por la fragmentación del sistema multilateral, tensiones geopolíticas y una incertidumbre económica que no da tregua. Ante este ‘escenario de lo más complicado’, la funcionaria dominicana subrayó la necesidad de ‘serenidad’ para entender lo que pasa, ‘claridad’ para fijar prioridades y ‘unidad’ para avanzar como región. Es un llamado a la acción, a no quedarse con los brazos cruzados mientras ‘la vaina’ se complica.
Santiago fue resaltado por Peña como un espacio idóneo para estas discusiones, gracias a su vibrante industria, tradición tabacalera, rica cultura y una vocación turística ‘en la de ella’. Además, hizo hincapié en el ‘tigueraje’ talentoso de su gente, la iniciativa empresarial y la valiosa cooperación entre los sectores público y privado, elementos clave para cualquier proceso de transformación ‘chulo’.
En el plano nacional, Peña mencionó el ambicioso Plan Meta RD 2036, una visión a largo plazo para duplicar el tamaño de la economía dominicana. Para este objetivo tan ‘jevi’, se necesita elevar la productividad ‘de una vez’, impulsar la innovación, formar capital humano y crear ‘un viaje de’ empleos de calidad. La coordinación ‘fina’ entre todos los sectores involucrados en el desarrollo del país es también fundamental.
Peña también vinculó la discusión de la CEPAL con el documento ‘Gestión de las transformaciones en una era de rupturas’. Este informe, explicó, insta a los países a gestionar la incertidumbre de la transformación digital y la inteligencia artificial. También propone avanzar hacia una nueva etapa de integración económica regional, consolidar una fiscalidad sana y sostenible, estrechar lazos comerciales y proyectarse con ‘más fuerza’ hacia otras regiones. ‘Porque el desarrollo sin justicia es retroceso. La modernidad que buscamos debe construirse desde abajo y para todos’, sentenció.
El punto neurálgico del discurso fue el llamado a América Latina y el Caribe a fortalecer una voz común frente a la redefinición de las reglas globales. Es crucial que la región hable con una sola voz, poniendo el bienestar de nuestras poblaciones en el centro e impulsando un desarrollo inclusivo y sostenible. Esta tarea es un ‘reto de los grandes’, pero también una oportunidad para definir prioridades de la Agenda 2030 y establecer qué necesitamos de la cooperación internacional para no quedarnos atrás en ‘esta vaina’.
La CEPAL, según Peña, es el escenario ‘perfecto’ para construir acuerdos colectivos y plurales, atendiendo a las necesidades de cada país. Se invitó a continuar la reflexión en un panel sobre el diálogo público-privado en la Región Norte, esperando compartir experiencias exitosas. Finalmente, Peña expresó su confianza en que las jornadas dejarán conclusiones valiosas que cada nación podrá adaptar y convertir en decisiones concretas, reiterando el compromiso dominicano de fortalecer la colaboración regional.
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