¡Klk, mi gente! Aquí en Santo Domingo, la verdad es que el panorama laboral está cogiendo otro color, y las empresas del patio están sintiendo la presión. Retener el talento joven se ha vuelto una verdadera ‘vaina’ porque la muchachada de hoy no es como la de antes. Tienen otras expectativas, y si no se las cumplen de una vez, como que se van en busca de otras oportunidades. No es que estén mal, es que el mundo ha cambiado, y con él, la forma de ver el trabajo.
Según Mónica Flores Barragán, quien es la responsable de ManpowerGroup para Latinoamérica, el asunto es que las expectativas de los jóvenes han evolucionado a la par con la vida cotidiana. Todo ahora es más rápido, más inmediato. Imagínense ustedes, ¿quién espera 20 años para una promoción en estos tiempos? Eso es un disparate, la gente se impacienta y busca ‘de una vez’ lo que quiere.
La especialista recalcó que esa mentalidad de ‘pa’ cuándo es mi turno’ ya no aplica. Los procesos que duran mucho tiempo, la burocracia, eso ya no va con el ritmo de vida de las nuevas generaciones. Es como si el ‘tigueraje’ joven dijera: ‘si no me das algo chulo y rápido, me desenfoco y busco otro ‘coro’ donde sí lo haya’.
Ante esta realidad, la clave, según Flores Barragán, está en que las empresas se pongan las pilas y creen planes de desarrollo profesional que sean ágiles y permitan un avance rápido. Hay que ofrecer retos constantes, espacios que inspiren y que resulten atractivos. La meta es que el talento joven se sienta enganchado y quiera quedarse por lo menos unos cinco años, que en estos tiempos, ¡es un viaje de tiempo!
Si las empresas no se ‘inventan’ con procesos dinámicos y un ambiente que sea divertido e inspirador, pues los talentos jóvenes simplemente se van. Es un llamado a la creatividad y a entender que el ambiente laboral debe ser tan atractivo como las redes sociales o cualquier otra oferta que les resulte ‘bacana’. Los jóvenes buscan una experiencia, no solo un cheque.
Otro punto crucial que la experta señaló es la inversión en liderazgo. Los líderes de hoy necesitan cambiar el ‘chip’, entender las nuevas motivaciones de los empleados, saber comunicarse de forma efectiva y ser una pieza clave en la retención del personal. Ya no es solo mandar, es inspirar y guiar en un ambiente que cambia ‘a la velocidad de la luz’.
También hay que despojarse de esa visión tradicional de que los empleados deben durar la vida entera en una empresa. La especialista sugiere aceptar que la rotación es una realidad. Lo importante es que, durante el tiempo que el trabajador esté en la organización, tanto la empresa como el empleado saquen el máximo provecho. Es cambiar el ‘mindset’ y entender que la relación es más transaccional, pero con valor mutuo.
Y si eso no fuera suficiente, la movilidad internacional del talento está complicando aún más la ‘vaina’. Con la tecnología y la reducción de barreras, hoy día a ‘un clic’ puedes encontrar una oportunidad laboral en otro país. Eso significa que las empresas dominicanas compiten con el mundo entero por el talento, y si aquí no se ofrece algo bueno, la gente se va ‘de una vez’.
La retención del talento no es solo un problema de las empresas, sino también de los países. Un país tiene que ser atractivo para que su gente se quede y desarrolle aquí. Esto implica ofrecer oportunidades, seguridad, inversión y un ambiente donde la gente pueda crecer sin preocupaciones. Si no se dan esas condiciones, los profesionales, ¡se van de aquí como un cohete!
Finalmente, la experta advirtió sobre el auge del trabajo ‘freelance’ y sus implicaciones a largo plazo, sobre todo en la seguridad económica para la vejez. Los sistemas de pensiones enfrentan un reto bravo porque la ‘pirámide internacional cambió’: hay más viejos y menos jóvenes activos para sostener esas pensiones. Y si a eso le sumamos que muchos jóvenes ‘freelancers’ no están planificando su futuro financiero, pues la ecuación no da, ¡eso es un lío!
Hace falta una ‘conciencia’ más profunda sobre la importancia de ahorrar para la vejez, pensar en la atención médica y protegerse financieramente ante cualquier enfermedad. Es una llamada de atención para que, desde temprano, la muchachada empiece a planificar su futuro, porque la vida da muchas vueltas y es mejor estar preparado. ¡No dejes que el tiempo te agarre de sorpresa, mi gente!
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