¡Mi gente! Últimamente, se ha ‘armado un revuelo’ en el Peaje El Catey, donde las autoridades han puesto un filtro de control para organizar el uso de los vehículos recreativos. La vaina es que, según ellos, el objetivo principal es ponerle orden a la circulación de estos aparatos, proteger a los comerciantes locales que se dedican al alquiler de buggies y motocicletas, y asegurar que todo el mundo ande con sus documentos en regla. No es por ‘estar de relajo’, es por la seguridad y la convivencia.
Una de las preocupaciones que ha motivado esta medida es el ruido excesivo que generan muchos de estos vehículos, sobre todo aquellos con modificaciones en sus mofles. ‘Asegún’ los residentes de la zona, ese ‘teteo’ con el sonido a veces ‘pone la gente de cabeza’, afectando la tranquilidad de ‘niños y envejecientes’. Es un tema de calidad de vida, porque un destino turístico como Samaná no puede permitirse que la ‘chercha’ se convierta en molestia constante para los que viven y trabajan allí.
Además de la ‘alharaca’, las autoridades también están enfocadas en la documentación. ¿Cuántos de esos vehículos andan sin matrícula, sin seguro o con el propietario equivocado? Un viaje de ‘guaguas’ y buggies circulan por ahí, y es primordial garantizar que en caso de un incidente, haya una responsabilidad clara. Esto no solo resguarda a los conductores y pasajeros, sino también a terceros que puedan verse afectados por un accidente, algo que ‘no es chulo’ para nadie.
Y no podemos dejar de lado la competencia desleal. Los comerciantes ‘del patio’ que alquilan estos vehículos, invirtiendo su dinero y cumpliendo con las regulaciones, se ven afectados por unidades ‘foráneas’ que a veces operan en la informalidad. Esta medida busca nivelar el campo de juego, apoyando el emprendimiento local y garantizando que el ‘tigueraje’ sea parejo, con todos cumpliendo las reglas, lo que fortalece la economía de la zona de una manera más justa y sostenible.
En el fondo, estas acciones en El Catey no son ‘algo de ahora’, sino que se enmarcan en un esfuerzo más amplio del Gobierno para regular y ordenar los espacios públicos y turísticos en todo el país. Ya hemos visto situaciones similares en otras zonas con gran afluencia de visitantes, donde la falta de control puede degenerar en caos y afectar la experiencia general. La idea es que República Dominicana siga siendo un destino ‘bacano’ para todos, pero con orden y respeto a las normas.
Al final, lo que se busca es que el disfrute sea responsable, que la diversión de unos no altere la paz de otros. Es un llamado a la conciencia ciudadana para que tanto locales como visitantes contribuyan a mantener la seguridad y el orden en nuestras carreteras y comunidades. Porque, ‘klk’, un país bien organizado ‘está de lo más bien’ para todo el mundo.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




