¡Atención, gente linda del patio! Se está cocinando una ‘tremenda vaina’ en el espacio que tiene a medio mundo con la boca abierta. Según lo que se ha soltado, China y Rusia no están perdiendo el tiempo y tienen un plan ambicioso: montar una Planta Nuclear Lunar para el 2028. Así mismo como lo oyen, ¡una central nuclear en la misma Luna! Yuri Ivánovich Borísov, exviceministro de Defensa de Rusia y ahora al frente de Roscosmos, la agencia espacial, ya había confirmado en marzo de 2024 este tigueraje cósmico entre el país liderado por Vladímir Putin y China. La experiencia de Rusia con lo nuclear está fuera de liga, y aunque China llegó después, tiene los cerebros y recursos para meterle mano a este proyecto de una vez por todas.
La idea principal detrás de este proyecto tan jevi es darle un soporte de energía que no falle a la Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS, por sus siglas en inglés), que esperan tener lista para el 2035. La cuestión es que para una estación lunar que se planea habitar permanentemente desde 2030, la energía es clave, ¿tú me entiendes? No es una chercha cualquiera, necesitan algo estable y duradero. Y ahí es donde entra esta pequeña pero potente central nuclear, que según los planes, sería la fuente principal de energía para que todo funcione como un reloj suizo allá arriba.
El pistoletazo de salida para este bacano invento está previsto para el 2028 con la misión Chang’e-8. Pei Zhaoyu, el ingeniero jefe de esa misión, lo dejó bien claro: Rusia es vital en este ‘coro’. Dijo que en tema de instalaciones nucleares y mandarlas al espacio, los rusos están por encima de cualquiera. Esta misión no solo buscará preparar el terreno para la base lunar que estará activa desde 2030, sino también explorar cómo construir ese reactor nuclear que será el corazón energético de la estación. ¡Un plan que está de lo más bien hilado!
Aunque el gobierno chino aún no ha puesto el sello oficial a este plan, las declaraciones de Pei Zhaoyu confirman que la colaboración con Rusia va viento en popa. De hecho, los científicos nucleares del país liderado por Xi Jinping ya tienen un diseño preliminar para su reactor, ¡y no es cualquier cosa! Inspirados en diseños de la NASA y el reactor soviético TOPAZ-II, le han metido su toque innovador. Estamos hablando de barras de combustible de dióxido de uranio en forma de anillo, un sistema de enfriamiento doble con metal líquido (NaK-78) para que la temperatura no se dispare de los 600 ºC, y un moderador de neutrones de hidruro de itrio que dicen es más eficiente que los convencionales. ¡Un viaje de tecnología, mi gente!
Y claro, no podemos dejar de mencionar que el ‘tigueraje’ de la carrera espacial no se detiene. Mientras China y Rusia se activan con su proyecto, Estados Unidos también tiene lo suyo. A través del programa Artemis de la NASA, los gringos están preparando su propio regreso a la Luna, con planes de poner astronautas de nuevo en la superficie y construir una base sostenible. Saben que solo con paneles solares no se resuelve, porque en la Luna la noche dura un montón –entre catorce y quince días terrestres, ¿te imaginas? Por eso, también están desarrollando su propio reactor nuclear, el Fission Surface Power (FSP), con capacidad para entregar 40 kW de potencia. ¡La competencia espacial está más encendida que nunca!
Este nivel de colaboración y ambición muestra que el futuro de la exploración espacial está tomando un giro impresionante. Ver a naciones como China y Rusia unirse para un proyecto de tal magnitud en la Luna, es un indicio claro de que la humanidad sigue buscando expandir sus fronteras. Es un paso gigante que, sin duda, traerá consigo un sinfín de descubrimientos y avances tecnológicos que quizás, algún día, impacten hasta nuestra vida aquí en la Tierra. ¡Quién sabe las sorpresas que nos traerá esta nueva era lunar!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




