¡Atención, mi gente! Se ha armado tremendo ‘pleito’ en el patio con la demanda que la empresa Petromovil le ha puesto al creador de contenido Jefte Ventura. La compañía de combustible salió a justificar su acción legal por una supuesta difamación, alegando que la calidad de sus hidrocarburos está de lo más bien, según los informes del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM). Es una ‘vaina’ delicada que pone el ojo en la reputación y el bolsillo de los negocios, especialmente en un sector tan vital para nuestra economía.
Los ejecutivos de Petromovil han defendido a capa y espada la pureza de su gasolina y gasoil, presentando una pila de evaluaciones que, según ellos, confirman que cumplen con todos los parámetros. La compañía explicó que las alegaciones de Ventura se basan en datos supuestamente manipulados, especialmente el tema del octanaje, donde el MICM permite redondear los valores. Imagínate, un 94.6 se redondea a 95, cumpliendo el mínimo. Además, aclararon que el color amarillo que a veces se ve en la gasolina no es sinónimo de mala calidad, una vaina que certifica hasta Refidomsa, de donde, ‘asegún’ ellos, sale todo el combustible.
La raíz de este conflicto, según la versión de Petromovil y sus abogados, Gabriel Brugal Villanueva, parece ser un intento de Jefte Ventura de conseguir patrocinio. Cuentan que, tras una reunión donde no le dieron el ‘coro’ económico que buscaba para sus plataformas digitales, los ‘ataques’ en redes sociales se desataron ‘de una vez’, buscando, al parecer, descalificar la marca. Este tipo de ‘tigueraje’ digital, cuando afecta la honra y el negocio, deja a cualquier empresa con un ‘viaje’ de daños económicos que son difíciles de cuantificar.
Aunque Ventura y sus defensores hablan de libertad de expresión, Petromovil subraya que sus acciones legales buscan proteger su buena fama y su actividad comercial, no silenciar a nadie. La cosa se puso seria con una medida de coerción para Ventura: una fianza de un millón de pesos, impedimento de salida y una orden de alejamiento. ¡Una ‘jeta’ dura! Esto demuestra que la jurisprudencia dominicana y los tratados internacionales tienen claro que la libertad de informar no es un cheque en blanco para andar regando información falsa o manipulada, especialmente cuando hay intereses ocultos de por medio.
El tema de los camiones de Petromovil en supuestas estaciones clandestinas también fue aclarado. Yuri G. Puello Pratt, vicepresidente ejecutivo de la compañía, explicó que se trata de depósitos de empresas de transporte que reciben gasoil subsidiado por el Gobierno, el cual no se puede vender al público. La administración de ese combustible es responsabilidad de esas compañías, y el Cuerpo Especializado de Control de Combustibles (Ceccom) es el encargado de supervisar que ‘la vaina’ se haga bien. Es decir, no es que Petromovil esté en un ‘chanchullo’.
En definitiva, este ‘pleito’ entre una empresa grande y un creador de contenido nos hace reflexionar sobre la responsabilidad en las plataformas digitales. No es lo mismo informar que difamar con intereses particulares. La reputación, en este ‘corre corre’ del mundo moderno, es un activo invaluable que hay que cuidar. Los tribunales dominicanos, al dictaminar medidas de coerción, envían un mensaje claro: hay límites y consecuencias para el uso abusivo de la información, ‘klk’ con eso.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




