¡Klk, mi gente! Por fin una noticia que nos pone el corazón ‘chulo’ de verdad. Confenagro, esa gente que sabe lo que pasa en el campo, ha valorado de lo más bien las medidas que el Gobierno anunció para darle un empuje al desarrollo de la economía y, de paso, mitigar el impacto de esa crisis internacional que nos tiene a todos con la boca abierta. Esto de proteger la estabilidad económica y social, al mismo tiempo que se cuida nuestra capacidad productiva, es un ‘palo’ para el agro dominicano, que es el que genera empleos, inversión y nos da de comer.
Lo más ‘jevi’ de todo es la decisión de convertir en ley la eliminación de los anticipos y del Impuesto a los Activos para el sector agropecuario. ¡Ustedes no saben la cantidad de años que nuestros productores, ese ‘tigueraje’ de trabajo, llevan pidiendo esta vaina! Ahora, con esta medida, hay más seguridad jurídica y estabilidad, se reducen las cargas financieras y se puede destinar más chelitos a la inversión, la tecnificación y a que la producción nacional crezca un ‘viaje’. Es un alivio ‘bacano’ que llega de una vez.
Pero la cosa no se queda ahí, no. Confenagro también le ha puesto nota alta a la ampliación del Régimen Simplificado de Tributación, que sube de RD$12 millones a RD$15 millones para personas físicas y productores. Además, se mantienen los bienes esenciales con tasa cero de ITBIS, lo que significa que comprar lo que se necesita para producir no va a doler tanto en el bolsillo. Estas disposiciones ayudan a que la gente se formalice, a que el clima de negocios se ponga más ‘chulo’ y a que los pequeños y medianos productores del país sean más competitivos.
Históricamente, el sector agrícola dominicano ha enfrentado desafíos enormes, desde la competencia desleal de importaciones hasta los embates del cambio climático y la dificultad para acceder a un financiamiento ‘decente’. Esta eliminación de cargas tributarias es un reconocimiento a la labor incansable de nuestros agricultores y un paso importante para nivelar un poco el terreno de juego, permitiendo que el sudor y el esfuerzo se traduzcan en más prosperidad para nuestras comunidades rurales y en una mayor resiliencia frente a los vaivenes del mercado global.
Confenagro ya ha avisado que sus equipos técnicos estarán con el ojo ‘pelao’ analizando la propuesta formal una vez llegue al Congreso Nacional. La idea es evaluar bien el alcance y el impacto que tendrá en el sector y, si es necesario, presentar las observaciones pertinentes durante el proceso legislativo. Es que ‘la vaina’ no es solo aprobar, sino asegurar que se haga bien y que realmente beneficie a quienes tienen que beneficiar.
Además, se reitera la importancia de seguir impulsando políticas que fortalezcan el financiamiento agropecuario, la infraestructura rural, la innovación tecnológica y la reducción de los costos de producción. Porque, mi gente, estos son los elementos fundamentales para garantizar la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible de nuestro campo dominicano. No podemos darnos el lujo de bajar la guardia; tenemos que seguir metiéndole mano para que la comida no falte en ninguna mesa de este país.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



