¡Klk, mi gente! Aquí en el patio uno siempre está al tanto de las vainas que nos afectan, y la crisis eléctrica en países vecinos como Venezuela es un tema que nos pica cerca. Imagínense el coro: un país con un viaje de energía, como la que genera la Represa de Guri, pero que no puede hacerla llegar a los hogares porque la infraestructura está hecha un lío. Es una vaina ilógica, una energía que se produce pero que al final se pierde en el aire. Pero, ¿y si les digo que la Minería Bitcoin podría ser ese ‘gancho’ que necesitan?
Asegún Alessandro Cecere, un analista conectado con la firma Luxor, la solución no es seguir lamentando la infraestructura obsoleta, sino monetizar ese excedente de energía. Él propone usar la Minería Bitcoin como una ‘carga flexible’, un invento bacano que captura esa electricidad que se despilfarra. Es como decir: ‘Si no puedes mandar la luz lejos, úsala ahí mismo y sácale el jugo’, creando valor de algo que de otro modo sería pura pérdida. Eso sí que es un tigueraje inteligente.
El problema no es poca generación, sino que de cada 100 MW producidos en Guri, apenas 40 MW llegan a los clientes que pagan, dejando un hueco inmenso de 60 MW que se evaporan. Esta cifra, confirmada por ingenieros como Julián Gutiérrez y hasta por gigantes como Siemens Energy, muestra el deterioro de una red con más del 60% de sus componentes pasados de moda. Es como tener un carro último modelo con las gomas pinchadas y el motor desajustado, ¡una chercha!
La propuesta de Cecere es chula porque no busca competir con la luz de nuestras casas. Al contrario, plantea poner estos centros de minería industrial pegaditos a las represas, como Guri o Caruachi. Así, la minería de Bitcoin entra en juego ‘antes de la red’, consumiendo esa energía que la red no puede manejar. Lo más jevi es que funcionarían como carga interrumpible, o sea, si la demanda residencial sube, estos mineros se desconectan de una vez para que la gente tenga luz. Un ganar-ganar, ¿verdad que sí?
Además de aprovechar la hidroelectricidad que se pierde, el plan también contempla el gas que se quema sin control en los pozos petroleros del Zulia. Usar ese gas para generar electricidad que impulse la minería de Bitcoin no solo monetizaría un recurso desperdiciado, sino que también aportaría ingresos frescos y ayudaría al medioambiente. Es buscarle la vuelta a una vaina que está ahí, botada, y convertirla en oro digital. ¡Eso es estar en la jugada!
Y para que vean que esta idea no es una utopía, hay ejemplos de que funciona. En el Parque Nacional de Virunga, en el Congo, la minería de Bitcoin ha sido clave para salvar el parque y pagar salarios a los guardaparques, transformando agua excedente en dinero. También se ve en Texas, Etiopía, Finlandia y Noruega, donde se usa para estabilizar la red y generar ingresos sin afectar el consumo de los de a pie. Claro, Venezuela tiene su propia estructura estatal compleja, pero de que se puede, ¡se puede!
La cosa se pone más interesante porque, asegún Cecere, hasta desde Washington se han movido fichas. Las licencias OFAC GL 48A y GL 49A abrieron la puerta a que empresas gringas puedan dar servicios al sector eléctrico venezolano. Esto es un buen ‘gancho’ porque facilita la entrada de capital privado, el cual podría financiar no solo la recuperación de las plantas, sino también la instalación de estas ‘cargas flexibles’ para la minería.
Aquí en casa, la Mesa Técnica de Criptoactivos de la Cámara Venezolana de Comercio Electrónico (Cavecom-e) ya formó un comité para chequear estas iniciativas. El objetivo es crear un diálogo entre el sector privado y las autoridades para un retorno ordenado de la minería industrial de Bitcoin, usando gas excedente y sin meterle presión a la ya sufrida red eléctrica nacional. ¡Eso sí que está de lo más bien!
Con un potencial hidroeléctrico brutal de 16,000 MW en el Caroní, del cual solo 8,500 MW logran usarse, el consenso técnico es claro: Venezuela está botando una riqueza que podría financiar su propia recuperación eléctrica. La Minería Bitcoin podría ser ese empujón que ponga las cosas en su sitio y les dé a los venezolanos la luz que tanto necesitan. ¡Es una oportunidad bacana que no se puede dejar pasar!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




