El Ministerio Público ha dado un paso firme al formalizar la imputación contra la red criminal desmantelada por la Operación Onco14, un ‘vainón’ que ha dejado a la sociedad dominicana con los pelos de punta. Esta estructura es acusada de orquestar un esquema de fraude sofisticado, un verdadero ‘golpe bajo’ que ha afectado al Estado dominicano, al Seguro Nacional de Salud (SeNaSa) y a cientos de pacientes oncológicos, muchos de ellos del Cibao. La magnitud de este desfalco es de esos que te dejan pensando en qué ‘es la que hay’ con la moral de algunos.
La investigación, llevada con mano dura por la Dirección General de Persecución, la Procuraduría Especializada de Persecución de la Corrupción Administrativa (Pepca) y la Fiscalía de Santiago, ha señalado a tres exdirectivos del Patronato Cibaeño Contra el Cáncer, la entidad que administra el Instituto Oncológico Regional del Cibao (IORC), como los principales cabecillas de esta trama. Estamos hablando de figuras que se supone debían velar por la salud de los más vulnerables, y mira el ‘disparate’ que hicieron. El **Caso Onco14** es un ejemplo lamentable de cómo la confianza puede ser traicionada.
Entre los imputados figuran Héctor Antonio Lora Cruceta, expresidente del Consejo del Patronato, y su actual esposa, Luisa Yasiris Guzmán, quien preside la fundación Tócate RD-Casa de Acogida. Además, Dilcia Isabel Vargas Sánchez, exesposa de Lora Cruceta, quien fungió como vicepresidenta y auditora del patronato, lo que de por sí ya suena a un conflicto de interés de ‘los grandes’. A esta gente se le imputa usar empresas fachada, como Vargas Lora & Asociados, para desviar fondos que estaban destinados a tratamientos vitales para pacientes en régimen subsidiado, o sea, la gente con menos recursos. ¡Qué ‘relajo’ con el dinero del pueblo y la salud de los enfermos!
Lo más ‘chocante’ del asunto es cómo Héctor Antonio Lora Cruceta se mantuvo en el cargo desde 2018 hasta 2025, a pesar de que los estatutos del IORC estipulaban un mandato de solo dos años. Esta permanencia extendida no fue un simple descuido; los fiscales lo ven como una evidencia clara de un interés ‘cuajao’ por mantener el control absoluto sobre los recursos económicos de la institución y las aportaciones estatales. Es un ejemplo de cómo la falta de supervisión puede abrir las puertas a este tipo de ‘tigueraje’ sin freno, donde la ambición puede más que el compromiso social.
El procurador adjunto Wilson Camacho, de la Dirección General de Persecución, ha enfatizado que esta es la tercera estructura criminal que enfrentan en el marco de las investigaciones sobre fraude al SeNaSa, una labor de depuración que inició con la Operación Senasa. Esto nos indica que el problema no es aislado; hay un patrón que se está siguiendo y el Ministerio Público está ‘activo’ en la lucha contra la corrupción. En los allanamientos se ocuparon desde dinero en efectivo y títulos de propiedad hasta dispositivos electrónicos y documentación comprometedora, lo que demuestra la preparación y dedicación de las autoridades en estos casos.
Los cargos que se le imputan a este grupo son serios: asociación de malhechores, estafa contra el Estado, soborno, delitos de alta tecnología (por el acceso ilícito a sistemas) y lavado de activos. Es un ‘combo’ de delitos que busca despojar a los involucrados de lo que han adquirido ilícitamente y, más importante, enviar un mensaje claro de que aquí ‘no se juega’ con la salud ni con el dinero del pueblo. La justicia dominicana está ‘en eso’, bregando para que este tipo de ‘vaina’ no se repita y la gente que más necesita reciba la ayuda que se le promete. La sociedad espera que los culpables paguen ‘por la vía’, sin ‘chivos’.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



