La provincia de Dajabón, en la frontera de nuestra República, se ha convertido en el epicentro de un verdadero ‘lío’ que tiene a más de uno con los pelos de punta. La psicóloga Rainy de la Rosa ha puesto el dedo en la llaga, denunciando públicamente amenazas e intimidaciones que, según ella, provienen directamente del Alcalde Dajabón, Santiago Riverón. La ‘vaina’ es seria: tras exponer presuntas irregularidades en la gestión municipal, la profesional asegura que ha sido víctima de un accionar que busca silenciarla a toda costa, poniendo en entredicho la transparencia y el sano ejercicio de la función pública en nuestra tierra.
Según el testimonio de De la Rosa, las presiones no son de ahora. Desde llamadas con expresiones ofensivas hasta la amenaza velada de afectar los negocios de su familia, la situación se ha vuelto insostenible. Incluso ha recibido supuestas ofertas de empleo y comentarios personales con la clara intención de desacreditarla, lo que deja ver un ‘tigueraje’ político que muchos dominicanos ya conocemos. Sus denuncias, que nacen de su compromiso social con la provincia, apuntan a deficiencias palpables: infraestructuras viales que son un ‘mangú’, un hospital con carencias y un mercado que parece ‘botado’. El famoso ‘lago marrón’, como ella le llama a una calle inundada, es solo la punta del iceberg de lo que muchos ven como una gestión con demasiadas grietas.
Pero el asunto va más allá de calles y mercados. La psicóloga también señaló supuestas anomalías en la nómina del ayuntamiento, donde, según sus afirmaciones, figuran ciudadanos dominicanos mientras labores esenciales como la recolección de basura son realizadas por extranjeros indocumentados. Esta mezcla de presunta ineficiencia y posibles irregularidades laborales en un municipio fronterizo como Dajabón es una ‘chercha’ que no le hace bien a nadie, afectando la calidad de los servicios públicos y la imagen de la administración local. Es una situación que nos obliga a cuestionar la integridad de los recursos de nuestro pueblo y cómo se utilizan.
En un país donde la voz de los ciudadanos a menudo se ve amenazada cuando denuncia abusos de poder, la postura de Rainy de la Rosa es una luz de esperanza y un recordatorio de que la valentía ciudadana es clave para la democracia. Casos como este no solo exponen deficiencias en la gestión municipal, sino que también revelan la fragilidad de la protección a los denunciantes y la necesidad de mecanismos más robustos para garantizar su seguridad y la efectividad de sus reclamaciones. No es ‘bacano’ que un ciudadano tenga que vivir con temor por el simple hecho de exigir cuentas a quienes administran lo que es de todos.
La situación ha escalado a lo legal, con acciones presentadas en Montecristi, y la psicóloga ha sido advertida sobre posibles contrademandas por haber grabado conversaciones. A pesar de todo este ‘berrinche’ judicial y las presiones, De la Rosa ha manifestado su firme intención de seguir “hasta las últimas consecuencias”, asegurando que su único objetivo es promover la transparencia. Su valentía es un ejemplo para que el ‘pueblo’ dominicano no se quede ‘callao’ ante las injusticias y para que las autoridades rindan cuentas de una vez y por todas. Al final, la ‘vaina’ es que la gente de Dajabón se merece una gestión chula y transparente.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



