¡Qué mal rato pasó Luly Rocha en Arroyo Hondo! La pobre mujer fue víctima de una agresión que nos deja a todos con la boca abierta, demostrando una vez más la creciente ‘inseguridad’ que se vive en nuestras calles. Luly, tranquilita ella, fue a retirar un dinero de una sucursal del BHD, cuando de repente se le aparece un repartidor de PedidosYa, de esos que andan en guagua por la lluvia, y le empieza a exigir que le dé dinero porque “la había visto sacando efectivo”. ¡Una vaina de lo más incómoda, señores!
Asegún cuenta Luly, ella se negó de una vez, con un nerviosismo que le subía por el espinazo, y subió el vidrio de su vehículo para salir de ahí. Pero la cosa no se quedó ahí, ¡qué va! El motorista, con un tigueraje que no tiene nombre, la persiguió por cuatro cuadras y, para rematar la faena, le lanzó un ‘peñón’ a su camioneta. ¡Imagínense ustedes! La señora con el corazón en la mano, pensando que fácilmente pudo haber andado con sus hijos. Esto no es un relajo, es una situación que te deja ‘apechao’ de la impotencia.
Este incidente no es un caso aislado; es el pan nuestro de cada día para muchos que andan en las calles de la capital. La proliferación de estos servicios de delivery ha traído consigo una conveniencia bacana, pero también ha destapado una realidad donde algunos motoristas, quizá por la presión económica o por el simple hecho de andar de ‘guapo’, cometen atropellos que ponen en peligro la vida y la tranquilidad de la gente de bien. Hace falta que estas plataformas pongan las pilas y refuercen los filtros con su personal, porque si no, se nos arma un lío en la calle.
La comunidad dominicana, que es gente de trabajo y de paz, está ‘jarta’ de esta clase de ‘chercha’ en la vía pública. No es justo que uno salga a resolver sus cosas y tenga que andar con el miedo de que un tipo te caiga atrás por negarle un chelito o que te dañe tu propiedad. Este tipo de actos no solo constituyen agresión y daños a la propiedad privada, sino que también generan un ambiente de zozobra colectiva que no está de lo más bien para el desarrollo del país. Las autoridades tienen que ‘mangar’ esta situación con mano dura.
Se necesita un coro más estrecho entre la Policía Nacional y la ciudadanía. Que haya más presencia en las zonas bancarias y en puntos estratégicos, que se persigan y sancionen a estos agresores para que sirva de ejemplo y no se repita esta ‘vaina’. Es vital que cada ciudadano se mantenga alerta y denuncie cualquier situación sospechosa, porque solo así podremos empezar a frenar el ‘tigueraje’ y recuperar la paz que tanto anhelamos en nuestras calles. La seguridad es un derecho, no un lujo.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).


