¡Klk, gente! La Dirección General de Bellas Artes se lució esta ‘Semana de la Ética’, armando un coro de lo más ‘chulo’ para celebrar la integridad gubernamental. No es una ‘vaina’ de relajo, no; la idea era mezclar la reflexión sobre cómo hacer las cosas bien en el gobierno con nuestra esencia cultural dominicana, demostrando que la ética y el arte pueden ir de la mano, ¡y de qué manera! El ambiente en la Sala Manuel Rueda estaba ‘jevi’, con un viaje de representantes de distintas Comisiones de Integridad, todos enfocados en el lema ‘El desarrollo está en la integridad’, que es una verdad como un templo.
El corazón de esta celebración, que tuvo como epicentro el 29 de abril, el Día Nacional de la Ética Ciudadana, honra la memoria de Ulises Francisco Espaillat. Este prócer dominicano, un verdadero ejemplo de honradez y servicio público en el siglo XIX, nos dejó un legado que hoy más que nunca necesitamos recordar. Su visión de una administración transparente y dedicada al pueblo es lo que nos impulsa a seguir echando pa’ lante con estos valores. Porque no es solo saber historia, es aplicar la ética en el ‘tigueraje’ de todos los días en la función pública, y eso está de lo más bien.
Asegún Luis Ney Romero, coordinador de la Comisión de Integridad de Bellas Artes, la convergencia de estos valores con nuestra esencia artística es clave. Y para ponerle el sazón que nos caracteriza, el Ballet Folklórico Nacional se botó con un espectáculo llamado ‘Aprende lo Nuestro’. ¡Qué ‘bacano’ fue ver ese recorrido por nuestras expresiones culturales, con ese colorido y ese sonido que solo el folclore dominicano puede dar! Es una forma súper ‘chula’ de conectar las raíces del país con la importancia de ser íntegros, de que la gente entienda que la ética también puede ser gozada.
En un país donde se busca cada vez más la transparencia y la probidad en la administración pública, iniciativas como esta de Bellas Artes son un empuje importante. No es solo cuestión de leyes o reglamentos, sino de cultivar una cultura de integridad desde abajo, desde cada institución. Cuando entidades como Bellas Artes se montan en esa ‘guagua’ de la ética, dan un ejemplo ‘jevi’ de cómo se puede integrar esta filosofía en la gestión diaria. La intención es que la Semana de la Ética no sea solo una fecha en el calendario, sino un compromiso continuo.
La presencia de invitados como Patricia Compres, del Sistema 911, valida aún más esta propuesta, mostrando que el mensaje cala hondo en distintas esferas del quehacer público. Ver cómo se valora la conexión entre los valores éticos y las raíces culturales, nos recuerda que nuestra identidad como dominicanos está ligada a la forma en que nos comportamos como ciudadanos y servidores. Este tipo de eventos son más que un simple show; son una ‘chercha’ productiva que busca sembrar conciencia y orgullo por lo nuestro, tanto en el arte como en la conducta.
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