La NBA está que pica, ¡klk! Los New York Knicks acaban de dar una ‘pela’ de las buenas a los Philadelphia 76ers, barriéndolos en su serie de segunda ronda y asegurando su cupo en las Finales de Conferencia Este. Con un bombardeo de triples que dejó a todo el mundo con la boca abierta, los Knicks demostraron un ‘tigueraje’ que hacía rato no se les veía. Jalen Brunson, Josh Hart y Deuce McBride estuvieron en fuego, anotando un viaje de canastos de tres que sentenciaron la vaina de una vez. La verdad es que se fajaron de lo lindo, poniendo un récord de postemporada de la NBA con 11 triples solo en el primer cuarto.
Este ‘coro’ de la victoria no fue solo en la cancha; la fanaticada de los Knicks se guayó el pasaje y se adueñó del Wells Fargo Center en Philly, haciendo sentir su peso como si estuvieran en el Madison Square Garden. Ver a miles de ‘quilleteros’ con sus escobas y toallas de ‘Always Knicks’ fue un espectáculo ‘jevi’, silenciando a los pocos fans locales que no vendieron sus taquillas en el mercado secundario. Esto no es casualidad; la franquicia de Nueva York ha estado gestando este regreso, y aunque el camino ha sido largo desde sus glorias pasadas, la dirección actual con Mike Brown en el banquillo ha sido clave, dándoles una cohesión y una actitud ganadora que se palpa en cada partido.
Deuce McBride fue una figura principal, metiendo siete de los 25 triples con los que los Knicks empataron un récord de postemporada de la NBA, y terminando con 25 puntos. Brunson, por su parte, demostró por qué es el líder, aportando 22 puntos, mientras que Hart y Donte DiVincenzo sumaron 17 cada uno. Este despliegue de tiros de larga distancia fue tan impresionante que, en la primera mitad, ya habían anotado 18 triples, sumando 54 puntos solo desde la línea de tres, superando los 57 puntos totales de los 76ers en ese período, para un marcador de 81-57.
Mientras los Knicks celebran su pase a las finales del Este por segunda temporada consecutiva, enfrentándose al ganador entre Cleveland y Detroit, los 76ers se quedan con las manos vacías una vez más. Joel Embiid, a pesar de sus 24 puntos, cierra otra campaña marcada por lesiones. Para los Sixers, no pasar de la segunda ronda desde 2001 es una espina que sigue ahí. Y para echarle más sal a la herida, la noticia de que dos de sus selecciones de primera ronda del draft de 2018, Mikal Bridges y Landry Shamet, ahora están brillando en otros equipos (especialmente Bridges que fue traspasado a Brooklyn, no a los Knicks), es una vaina que debe doler un viaje.
Este avance representa un ‘bacano’ resurgimiento para la franquicia neoyorquina, que por mucho tiempo estuvo en la sombra. Después de la temporada pasada, donde llegaron a la final de conferencia por primera vez en 25 años y cayeron ante Indiana, parece que han aprendido la lección y vienen con más fuerza y determinación. El empuje del público, tanto en casa como de visita, es un motor adicional que los lleva a creer que este año sí, la meta final del campeonato está ‘de lo más bien’ a su alcance. El ‘chulo’ ambiente en cada partido y la química en la cancha son evidentes, y eso es lo que hace a un equipo campeón.
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!




