Miren, mi gente, el exdirector de Migración, José Ricardo Taveras, ha soltado una ‘vaina’ que tiene a más de uno con el ojo avizor en el país. Se está cuestionando públicamente por qué la mismísima Embajada de los Estados Unidos no se hace cargo directamente de los extranjeros procedentes de terceros países que llegarían aquí bajo el nuevo ‘acuerdo extranjeros’ bilateral. ¡Este ‘lío’ migratorio está de lo más bien en la mira de todos los que entienden de leyes y de la realidad de nuestro patio!
Asegún Taveras, este convenio, que supuestamente busca que la República Dominicana reciba de forma temporal a ciudadanos de terceros países que tienen procesos de asilo pendientes en EE. UU., presenta unos cuantos vacíos legales que no se pueden ignorar. Imagínense, estos ciudadanos estarían aquí en un limbo jurídico, en una ‘retención administrativa temporal’, sin una norma clara que soporte legalmente su estadía y su situación en suelo dominicano. Esto no es solo un papelito, es la libertad de gente la que está en juego, y nuestro ordenamiento jurídico debe prevalecer.
La preocupación es seria porque, si estas personas deciden llevar su caso a los tribunales dominicanos, hay muchas probabilidades de que la Justicia les dé la razón y ordene su liberación. ¡Es que un simple memorándum de entendimiento o un acuerdo administrativo, mi gente, no tiene la fuerza de una ley para coartar la libertad individual de nadie en un Estado de derecho! La soberanía jurídica del país podría verse comprometida si esta ‘vaina’ no se ata bien con los cabos legales correspondientes, exponiéndonos a reclamos internacionales.
Históricamente, la República Dominicana ha sido, queriéndolo o no, un punto de tránsito importante para migrantes de diversas nacionalidades, desde haitianos hasta venezolanos y de otras latitudes. Este nuevo acuerdo podría añadir una capa de complejidad aún mayor a una situación ya delicada y llena de desafíos. No es un secreto que nuestro país ha lidiado con sus propios dilemas migratorios durante décadas, y asumir esta responsabilidad adicional, sin un marco legal robusto y un presupuesto claro para gestionar a estas personas, podría convertirse en un ‘dolor de cabeza’ bien grande para el Estado. ¿Cuál es el papel real de RD en esta ecuación geopolítica que, de buenas a primeras, la pone en el medio, como si fuera un centro de acogida permanente?
Por eso Taveras insiste, y con toda la razón, en que la representación diplomática de los gringos debería ser la que asuma el cuidado y la responsabilidad directa de estos extranjeros de una vez por todas. No podemos estar cogiendo ‘líos ajenos’ que no nos corresponden del todo, o al menos, no sin una base legal sólida y transparente que proteja tanto a los migrantes como al Estado dominicano. Este ‘tigueraje’ de pasar la papa caliente a RD, sin un soporte jurídico impecable, puede salirnos caro, tanto en lo judicial como en lo diplomático. Hay que analizar esto con lupa, ¡klk!, antes de que sea demasiado tarde y estemos en otro enredo.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



