¡’Vaina’ mala, pero de las que hay que hablar sin tapujos! Las Enfermedades Intestinales Inflamatorias (EII) no son un chiste, mi gente, y aunque por mucho tiempo se creyó que eran raras, la verdad es que cada vez más dominicanos, y lo que es peor, cada vez más jóvenes, están cayendo en sus garras. Estamos hablando de condiciones crónicas como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, que te inflaman el tracto digestivo y te ponen la vida de un ‘klk’ en el sentido más complicado, afectando no solo la barriga sino el ánimo, el trabajo y hasta el coro con los panas. Y sí, República Dominicana no se queda fuera de este ‘tigueraje’ de salud, porque aquí también estamos viendo un incremento preocupante de las Enfermedades Intestinales Inflamatorias, especialmente en esa gente joven y productiva que le echa el pleito día a día.
Según los datos fresquitos de la Dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, se confirma lo que muchos ya sospechábamos: las EII van en aumento en el patio. El boletín de la semana epidemiológica 17, que salió justo para el Día Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (cada 19 de mayo, ¡recuérdenlo!), puso los puntos sobre las íes. Es una situación seria que nos invita a reflexionar sobre cómo estamos cuidando nuestro cuerpo, porque estas enfermedades no vienen solas, vienen con dolor, fatiga, pérdida de peso y un sinnúmero de limitaciones que te viran el mundo al revés, dejando a muchos pacientes bregando en silencio para conseguir un diagnóstico que les cambie el rumbo.
La Dirección de Análisis de Situación en Salud (DASIS) ha registrado un comportamiento fluctuante, pero con una tendencia clara al alza entre 2020 y 2024. Aún con limitaciones en el sistema de información –porque consolidar estos datos es un ‘reto’– vemos que los casos se están concentrando principalmente en Santo Domingo, el Distrito Nacional y Santiago. Esto podría ser porque en estas zonas hay más acceso a los servicios de salud y, por ende, a un mejor diagnóstico y registro. Es crucial que como país mejoremos esa captación de casos y la vigilancia epidemiológica para entender la real magnitud de esta vaina, que afecta por igual a hombres y mujeres, aunque en algunos periodos se vea un ligero predominio femenino.
Los expertos nos han dado la lista de los posibles culpables: una mezcla entre predisposición genética, un sistema inmunológico medio ‘loco’, factores ambientales, dietas que no son precisamente un ejemplo de salud y, ¡ojo!, la urbanización. Si a eso le sumamos los síntomas que te hacen la vida un ‘lío’ –dolor abdominal constante, diarrea que no se quita, pérdida de peso sin querer, un cansancio que no te abandona y otras manifestaciones fuera del intestino–, uno entiende la magnitud del desafío. Y no podemos obviar que nuestro ‘gozadero’ y nuestra dieta, a veces cargada de frituras y cosas procesadas, podría estar echando leña al fuego, convirtiendo el tracto digestivo en un campo de batalla.
El ministro Víctor Atallah fue claro al decir que cuando hablamos de alimentación balanceada y actividad física, no es solo por el corazón o la diabetes, ¡es por la salud digestiva completa, mi gente! Estas enfermedades no solo te ponen en un ‘aprieto’ de salud, sino que también representan un gasto ‘bacano’ para el sistema y para la familia del paciente. Los tratamientos son caros y el impacto en la productividad de la gente es considerable. Por eso, las autoridades están haciendo un llamado a fortalecer la prevención, asegurar el diagnóstico temprano y ampliar el acceso a tratamientos, porque al final del día, lo que queremos es que cada dominicano tenga una vida ‘tranquila’ y saludable.
La clave, según el ministro, es un sistema de salud más preventivo, más cercano y más humano. Porque, ¿quién quiere pasar por un ‘calvario’ sin un buen acompañamiento? Las EII necesitan un abordaje que involucre a varios especialistas, una continuidad de atención y, sobre todo, una visión que ponga la dignidad de la persona en el centro. No es solo curar la enfermedad, es acompañar al paciente en su ‘brega’ diaria para que la calidad de vida no se ‘dañe’. ¡Ponte las pilas, que tu salud es lo primero! Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!




