¡Ay, mi gente! La situación económica en el patio a veces se pone un poco espinosa, ¿verdad? Y es que, según el director de Ecoanalítica, Alejandro Grisanti, la inflación está dando un ‘apretón económico’ serio, especialmente a los hogares que menos tienen en la República Dominicana. El incremento de precios en la comida y el transporte es una vaina que nos está afectando de lo más profundo, y por eso este economista bacano propone una solución que suena a alivio para muchos: ¡subsidios directos a las familias más vulnerables!
Grisanti soltó esta primicia durante el foro “Perspectivas Económicas 2026: Recuperando el crecimiento cuando el mundo frena”, donde dejó claro que, aunque la economía dominicana esté creciendo, esa mejoría no siempre se siente de una vez en el bolsillo del ciudadano de a pie. Aseguún él, mucho de ese crecimiento se debe a la inversión pública, y la verdad es que eso tarda su tiempo en aterrizar y convertirse en más cuarto para el tigueraje. Es como cuando siembras una mata de plátano, sabes que vas a cosechar, pero no es de la noche a la mañana, ¿me entiendes?
El punto clave que recalca Grisanti es que la inflación actual no es una inflación cualquiera. No, mi hermano, esta se ha ensañado con los rubros básicos, con lo que más consume la gente que vive al día. La comida, que es un renglón esencial en la canasta familiar dominicana, ha subido un viaje, y el transporte, que es el que te lleva a buscarte el pan, también. Imagínate tú, si eres de los que menos gana, la mayor parte de tu salario se va en eso. Es como si te echaran más sal a la herida, y por eso el Estado tiene que buscar la forma de meterle mano a esa situación de forma directa y sin mucha chercha.
Para Grisanti, la forma más eficiente de ayudar es con transferencias directas. Olvídate de intermediarios y de que la ayuda se quede en el camino. Él aboga por que los chelitos le lleguen directamente a la gente, sin escalas. Esto evitaría un desorden en la economía y garantizaría que el apoyo llegue donde realmente se necesita. No es un secreto que en el país hemos tenido programas sociales como Supérate (antes Solidaridad), que buscan precisamente eso: aliviar la carga a los hogares más necesitados. La idea es potenciar esos mecanismos y asegurar que cubran al 20% o 30% más pobre de la población, que son los que están pasando el peor “apretón económico” ahora mismo.
No se trata solo de inflación, también hablamos de desigualdad. Aunque crezcamos como nación, siempre hay que seguir fajándose para que la riqueza se distribuya de una manera más equitativa. Grisanti enfatiza que el gasto social en áreas como educación, salud y seguridad, además de las transferencias, son pilares fundamentales para que el país siga pa’lante sin dejar a nadie atrás. Esas partidas del presupuesto no pueden tocarse, ¡ni de relajo! Son la base para que la gente tenga oportunidades y pueda salir del hoyo.
Y sobre el tema de una reforma fiscal, Grisanti la ve lejana, como para el 2028, ¡qué vaina! Aseguún él, los gobiernos en etapas preelectorales no se quieren meter en ese lío porque genera mucho ruido y le puede salir caro en votos. Pero ojo, eso no significa que no se estén buscando formas de mejorar la recaudación, como la factura electrónica, para evitar la evasión y que los que tienen que pagar, paguen su vaina. Las reformas estructurales grandes, como la de seguridad social, tendrán que esperar por un gobierno con más margen de maniobra política. Mientras tanto, lo primordial es que el ‘tigueraje’ siga resolviendo y que el Estado ponga su parte para que la vida no se ponga más dura de lo que ya está.
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