Mira, la vaina está fea en República Dominicana, porque estamos frente a un ‘klk’ serio que nos tiene a todos en zozobra: la escasez de Psiquiatras Infantiles. ¡Imagínate! Apenas 19 profesionales para una nación completa. Eso es un viaje de poco, mi gente. Esta situación está provocando que miles de niños con condiciones como síndrome de Down, trastorno del espectro autista (TEA) y parálisis cerebral tengan que esperar un ‘coro’ de tiempo para recibir las terapias y tratamientos que tanto necesitan, tanto en los centros públicos como en los privados.
El doctor Edison Rodríguez, director del CAID en Santo Domingo Oeste, soltó esta vaina durante un taller reciente, destacando que el problema es más profundo de lo que parece. Aquí solo hay una escuelita de formación para psiquiatras infantiles, y esa vaina no da para más de cuatro especialistas por año de residencia. La formación en esta área es sumamente delicada y compleja, según explica el doctor, lo que limita la capacidad de ampliación rápida. ¿Cómo vamos a darle salida a tanta demanda con un ‘tigueraje’ de profesionales tan reducido?
Y es que, mi gente, la falta de estos especialistas es una ‘vaina’ crítica que afecta directamente el desarrollo temprano de nuestros chamacos. La intervención temprana en niños con estas discapacidades no es un lujo, es una necesidad urgente. Sin el apoyo psiquiátrico adecuado y a tiempo, los avances que podrían lograrse se estancan, impactando no solo al niño, sino a toda la familia, que muchas veces se encuentra en un callejón sin salida, buscando soluciones en un sistema que no da abasto. Esto puede generar un ‘coro’ de frustración y desesperanza.
El CAID, el Centro de Atención Integral para la Discapacidad, es una institución ‘jevi’ que se ha puesto la capa en esta lucha, siendo el único centro público que ofrece un servicio integral y de calidad. Ellos se encargan desde la evaluación y el diagnóstico hasta el proceso terapéutico de niños de cero a 12 años, buscando que cada uno desarrolle al máximo sus potenciales y se inserte de forma efectiva en la sociedad. Tienen sedes en San Juan, Santiago, Ensanche Luperón, Sabana Perdida y Santo Domingo Este y Oeste, una estructura ‘chula’ pero que se ve abrumada por la demanda.
Casos como el de Melissa Mateo, madre de un niño con autismo, nos demuestran el poder transformador de estas terapias. Ella relata que, después de dos años en lista de espera y costeando terapias privadas, su hijo entró al CAID y experimentó un cambio ‘del cielo a la tierra’. Recibe terapias de conducta ocupacional y psicometría semanalmente. Aunque el CAID les brindó acompañamiento psicológico familiar durante la espera, tener que costear los tratamientos es una carga pesada para muchas familias dominicanas, que viven el día a día ‘en la lucha’.
Entonces, ¿qué hacemos con esta ‘vaina’? Para finales de 2026, asegún los datos, se espera que la cantidad de psiquiatras infantiles suba a 22, gracias a tres profesionales en formación. ¡Pero klk! Eso sigue siendo un número irrisorio para un país que necesita un ‘viaje de’ más apoyo. La verdad del caso es que se necesita una inversión más robusta en educación y salud, expandiendo las opciones de formación y creando incentivos para que más profesionales se animen a esta especialización tan crítica. Es un ‘coro’ de todos buscar una solución. La salud mental de nuestros niños no es una ‘chercha’, es un tema de país.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!




