Karl-Anthony Towns, nuestro orgullo dominicano y pieza clave de los New York Knicks, ha soltado la posta, dejando claro que hay que darlo todo por la fanaticada Knicks. Con las entradas volando y carísimas para el tercer juego en el Madison Square Garden, nuestro ‘tigueraje’ está consciente de la responsabilidad. La gente ha invertido un viaje de dinero, y esperan ver un espectáculo de altura en estas Finales de la NBA contra los San Antonio Spurs. Es una vaina seria el nivel de compromiso que se espera.
Para KAT, la situación es personal. Él, como líder del equipo, entiende que los seguidores de los Knicks se han fajado por décadas esperando este momento. No es poca cosa, ya que el equipo no llegaba a unas Finales desde 1999, y para encontrar el último anillo hay que irse hasta 1973. Esta sequía ha hecho que la sed de victoria sea inmensa, y ahora que van 2-0 arriba en la serie, la esperanza en la Gran Manzana está de lo más bien, ¡un verdadero coro de optimismo!
El ‘dominican-york’ sabe que ha revitalizado la palabra ‘esperanza’ en la ciudad. Pero la meta final es el ‘éxito’, esa palabra que, según él mismo, no se ha visto en Manhattan hace un buen rato. La energía es contagiosa; es como cuando se calienta un ‘coro’ en el barrio y todo el mundo se activa. Los fanáticos quieren creer, quieren gritar, quieren celebrar ese ‘bacano’ triunfo que tanto anhelan, demostrando que el ‘jevi’ del baloncesto está de vuelta.
La presencia de KAT en un equipo con tanta historia como los Knicks no es solo un tema de baloncesto. Su llegada y el buen desempeño del equipo han inyectado una moral increíble en una franquicia que por años andaba medio ‘patuleca’. Ver a un compatriota nuestro brillando en un escenario tan grande le da un toque extra de orgullo para los que estamos en la isla y para la diáspora. Es un ejemplo de que con esfuerzo se puede llegar lejos, klk, un verdadero orgullo para nuestra tierra.
La serie apenas empieza, pero el ambiente está ‘chulo’. KAT espera que los ‘fanas’ sigan con ese apoyo incondicional que siempre les dan, llenando el ‘Garden’ y armando una ‘chercha’ de la buena. Jugar a este nivel, con esa presión y esa emoción, es lo que todo atleta anhela. Y con un 2-0 a favor, los Knicks tienen la mesa puesta para seguir escribiendo una historia que podría terminar con un ‘final feliz’ que la ciudad lleva esperando décadas. ¡A seguir dándolo todo!
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