La comunicadora dominicana Clarissa Molina, reconocida figura del entretenimiento, ha levantado una seria alerta que tiene a muchos con los pelos de punta: un video suyo, creado con inteligencia artificial, donde su imagen y una voz ¡igualita a la suya! supuestamente emite comentarios fuera de lugar contra la sección de fútbol de México. Esta vaina no es un relajo, es un ejemplo claro de cómo la tecnología ‘deepfake’ está evolucionando y presentando desafíos que trascienden el mero entretenimiento, poniendo en jaque la credibilidad y la reputación de las figuras públicas en el mundo entero. Durante su participación en ‘El Gordo y La Flaca’, Clarissa pidió a su gente que no le hicieran caso a ese clic, que es más falso que un billete de tres pesos.
Lo que Clarissa está viviendo es un lío serio que subraya la creciente amenaza de los ‘deepfakes’. Estas creaciones, que manipulan videos, audios e imágenes para mostrar a personas diciendo o haciendo cosas que nunca hicieron, se han vuelto un dolor de cabeza a nivel global. La tecnología detrás de esto es impresionante, utilizando algoritmos avanzados para replicar voces con una precisión ‘bacana’ y alterar gestos faciales, haciendo casi imposible distinguir lo real de lo fabricado. Es un tigueraje digital que busca engañar, manipular y, en muchos casos, dañar la imagen de los artistas, políticos o cualquier figura con exposición pública.
Este tipo de contenido falso se propaga como pólvora en las redes sociales, alimentando la desinformación y sembrando dudas. En un país como el nuestro, donde el consumo de información digital es masivo y la gente se lo cree todo ‘de una vez’ si lo ve en pantalla, el peligro es aún mayor. Imagínense el ‘relajo’ y el daño reputacional que puede causar una noticia falsa como esta. Clarissa lamentó que la gente se lo creyera debajo de los comentarios, evidenciando que el público a menudo no posee las herramientas para diferenciar el contenido real del fabricado por IA. Esto nos obliga a darle mente a la importancia de la alfabetización digital.
No es la primera vez que la imagen de Clarissa se ve envuelta en estas jugadas sucias del mundo digital. Hace apenas un mes, tuvo que salir a desmentir otro contenido falso que la mostraba ¡embarazada! Es evidente que existe un patrón de ataques orquestados para intentar perjudicar su carrera o su imagen personal. Estas situaciones no solo afectan la imagen pública, sino que también generan un estrés ‘brutal’ para el afectado, quien tiene que dedicar tiempo y energía a desmentir algo que nunca hizo. Es una chercha de mal gusto que pone en evidencia lo vulnerables que somos ante el avance descontrolado de estas tecnologías.
La proliferación de los ‘deepfakes’ plantea un ‘klk’ legal a nivel internacional y local. ¿Cómo se protege la identidad y la imagen de las personas frente a estas manipulaciones? En la República Dominicana, aunque existen leyes contra la difamación y el uso no autorizado de imagen, la especificidad para delitos generados por IA aún está en pañales. Es imperativo que las autoridades y legisladores le pongan atención a esta vaina y desarrollen marcos legales más robustos para perseguir a los responsables de crear y difundir contenido falso que busca dañar. Proteger la identidad digital se está volviendo tan crucial como proteger la identidad física.
Ante esta realidad que no tiene pinta de desaparecer, es clave que, como usuarios, actuemos con cautela y siempre verifiquemos la información antes de compartirla. Asegún Clarissa Molina y sus compañeros de ‘El Gordo y La Flaca’, la mejor defensa es dudar y recurrir a las fuentes oficiales. No caigamos en el gancho de la desinformación. Aprendamos a identificar cuándo una vaina es ‘demasiado chula’ o ‘demasiado fea’ para ser verdad. La era de la IA está aquí, y con ella, la responsabilidad de todos de ser más críticos y discernir lo real de lo ‘montao’.
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