¡Qué ‘vaina’ más ‘bacana’ se ha armado con el regreso de Commodore! Para los que crecimos con un C64, esta noticia nos toca la fibra sensible. La marca, que estaba como dormida, ahora resurge bajo la batuta del youtuber Christian ‘Peri Fractic’ Simpson, y no lo hace con cualquier cosa, sino con el lanzamiento del Commodore Callback 8020. No es un Smartphone cualquiera; es una máquina del tiempo con una misión clara: ayudarnos a soltar la adicción a la pantalla y que el teléfono sea, en esencia, un teléfono. Es un giro ‘jevi’ en un mundo donde el ‘tigueraje’ se la pasa pegado al móvil.
Este Callback 8020 llega en un momento donde el ‘detox digital’ es la ‘moda del patio’. La idea es sumarse a esa tendencia creciente de los ‘dumbphones’, esos móviles que intencionalmente limitan las funciones para que uno se desintoxique de la avalancha digital. Lo más ‘chulo’ de este aparato es que lo hace sin contemplaciones: bloquea de una vez por todas el acceso a casi todo lo que te engancha. No hay forma de que las redes sociales y los navegadores entren en su lista blanca, lo cual es una movida ‘inteligente’ para cortar el ‘doomscrolling’ de raíz.
Y ¿cuál es el ‘klk’ con el sistema operativo? Pues el Callback 8020 corre bajo Sailfish OS, un software que, aunque no es tan conocido como Android o iOS, se ha ganado una reputación por su enfoque en la privacidad. Lo interesante es que, a pesar de sus restricciones para las redes, este sistema sí permite instalar y ejecutar un ‘viaje de’ aplicaciones Android populares como WhatsApp, Signal o Spotify. Así que, aunque te quita el ‘vicio’ del Instagram, no te deja en el aire con tus apps esenciales, y de ‘ñapa’, trae juegos clásicos del C64 para la nostalgia. ¡Eso sí que es un detalle ‘jevi’!
En cuanto a las tripas de este ‘chulo’ aparato, no esperes especificaciones de última generación. Hablamos de un SoC MediaTek Helio G81, con 4 GB de RAM y 64 GB de almacenamiento expandible. La pantalla interna es de 3.25 pulgadas y, lo más original, una pequeña pantalla VFD externa de 1.77 pulgadas para notificaciones retro, que te recuerda a las viejas calculadoras. La batería de 1.550 mAh, la cámara de 48 MP y su diseño tipo concha con carcasas intercambiables completan el paquete. La conectividad LTE, Wi-Fi y Bluetooth están de lo más bien, asegurando que te mantengas comunicado.
El precio, entre 500 y 640 dólares, puede sonar a ‘un viaje de’ dinero para un móvil con especificaciones tan modestas. Pero la ‘vaina’ no va por ahí. Lo que se paga es la experiencia, la propuesta de valor de un ‘apagón digital’ controlado y el guiño a la nostalgia de una marca que fue gigante en los 80. Commodore, con su icónico C64, fue un pilar en la democratización de la informática personal. Su resurgimiento con esta propuesta audaz demuestra que para innovar, a veces hay que mirar atrás y desafiar las normas establecidas del mercado.
Este lanzamiento de Commodore es, sin duda, una declaración de principios. No busca competir en la carrera de los megapíxeles o la potencia bruta, sino en ofrecer una alternativa ‘bacana’ y consciente para aquellos que buscan un respiro de la sobrecarga digital. Es una jugada valiente que, aunque pueda parecer extraña, aborda un problema real en la sociedad moderna. Es un teléfono con ‘chercha’ y propósito, demostrando que lo diferente también puede ser muy atractivo.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




