Desde la mismísima *Zona Cero* de La Guaira, Venezuela, el Listín Diario nos trae una panorámica cruda y conmovedora de la devastación que dejó el doblete sísmico de magnitud 7.2 y 7.5. Diez días después de la tragedia, el ambiente allí es pesado, con paredes agrietadas, escombros por doquier y una tristeza que cala hasta los huesos. Nuestro país, con la ‘Operación Quisqueya Solidaria 2026’, ha estado ahí de una vez, como buenos hermanos, brindando ayuda y apoyo en esta hora tan difícil para el pueblo venezolano.
El aeropuerto de Maiquetía, que usualmente es una puerta a la esperanza, ahora sirve de contraste para la realidad que se vive tras sus verjas. Miles de desaparecidos y fallecidos son la cifra más dolorosa de este desastre natural, que no solo tumbó casas sino que también hizo añicos la vida de un viaje de familias. Las calles y aceras de La Guaira se han transformado en un campamento improvisado, donde las carpas son ahora los hogares de aquellos que vieron sus viviendas reducidas a escombros o inhabitables por las incesantes réplicas. Es una vaina difícil de asimilar.
A pesar de la magnitud de la tragedia, el ‘tigueraje’ y la resiliencia del venezolano se dejan ver por doquier. Gente como Génesis Agüero, que con apenas 18 años y el terremoto apenas un día después de su cumpleaños, no se quedó con los brazos cruzados. Se buscó un toldo y colchonetas con su prima, demostrando que en medio del caos, la inventiva y la garra para salir adelante es lo que predomina. En el estadio César Nieves, que ahora funge como un campamento gigante, uno siente ese espíritu de hermandad y de no rendirse, esperando que el gobierno dé soluciones.
La pérdida de empleos es otra ‘vaina’ fuerte que golpea a los afectados. Jesús Romero, quien se ganaba la vida con dos trabajos, ahora se encuentra durmiendo en colchonetas improvisadas, pero con un corazón lleno de generosidad, ofreciendo agua y galletas a los visitantes. Esta actitud, de compartir lo poco que se tiene, es un reflejo de la solidaridad que se gesta en medio de la adversidad. Las historias de supervivencia y las de quienes perdieron a sus seres queridos se mezclan, pero la fe en ‘el de ahí arriba’ es el motor que les impulsa a seguir.
República Dominicana ha reafirmado su compromiso con Venezuela más allá de la fase de rescate inicial. Tras el regreso de nuestros brigadistas, que lograron rescatar tres personas, el Ministerio de Salud Pública envió una delegación de 40 profesionales, montando un hospital móvil que brindará atención médica especializada. Este equipo, con ginecólogos, pediatras, especialistas en salud mental y cirujanos, tiene capacidad para atender entre 150 y 200 pacientes diarios, llevando un poco de alivio en esta situación tan delicada. También se enviaron donaciones importantes, incluyendo vacunas e insumos.
Además de la ayuda médica, nuestro gobierno coordinó vuelos humanitarios con Arajet para repatriar dominicanos y venezolanos con vínculos familiares, ofreciéndoles una nueva oportunidad lejos del epicentro del desastre. Gente como Margarita Reyes, de 68 años, volvió al país después de ocho años en Venezuela, dejando hijos y nietos, pero priorizando la seguridad ante el miedo de los terremotos. Sumando un total de 171 personas repatriadas, es un claro ejemplo de la solidaridad y el apoyo que República Dominicana siempre extiende a sus hermanos.
La Guaira está en un proceso de renacer entre escombros, y aunque la ‘vaina’ es dura, la esperanza no se pierde. La resiliencia de su gente, sumada al apoyo internacional, incluyendo el de la República Dominicana, es clave para que esta nación se levante. Esta tragedia nos recuerda la importancia de la solidaridad regional y que, sin importar la distancia, cuando un hermano caribeño sufre, todos debemos extender la mano. Este ‘coro’ de ayuda es lo que hace la diferencia.
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




