¡Ay, mi gente! La situación en los Estados Unidos con esta ola de calor está que pica y se extiende, y no es para menos. Con el sol ‘cayendo a plomo’ y la gente con los aires acondicionados a millón, la red eléctrica allá ha pasado un susto ‘de los grandes’. Para que el sistema no colapse, las autoridades se vieron en la necesidad de tomar una decisión que tiene a muchos con la ceja levantada: le dieron luz verde a los Centros de Datos para que enciendan sus generadores de respaldo, sin importar la contaminación. Sí, así mismo como lo oyen, una ‘vaina’ que aunque alivia la demanda energética, ‘jiede’ a compromiso ambiental por todos lados.
El secretario de energía de los EE. UU., Chris Wright, no se anduvo con rodeos. Ante la inminente amenaza de apagones por el pico de consumo que rozó los 40 grados en varios estados de la costa este, el ‘tigueraje’ del Gobierno optó por una medida drástica. Pidió a los grandes consumidores, especialmente a los centros de datos, que activaran sus plantas de emergencia que normalmente están ‘guardadas’ y solo se usan en casos extremos. Esto demuestra el poderío y la influencia que tienen estas infraestructuras digitales en la estabilidad eléctrica de una nación, especialmente en la zona del Atlántico medio, donde hay un ‘viaje’ de ellos, como aquí uno ve colmados en cada esquina.
Pero, ¿a qué precio viene este alivio? Estamos hablando de generadores diésel y de gas natural, que cuando se prenden, botan una ‘chercha’ de monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y partículas que no son nada ‘bacanas’ para la atmósfera. En un país donde se regula el uso de estos aparatos por sus efectos en la calidad del aire —por ejemplo, en Texas solo se autoriza su uso por un tiempo limitado—, esta excepción regulatoria ‘da en la madre’. Piense usted en el aire pesado de una zona industrial, pero multiplicado por los miles de generadores que hay, como los 10,500 en Virginia, y que pueden disparar casos de asma y otras afecciones respiratorias. ¡Esa es una ‘vaina’ seria!
Lo que más preocupa a la gente que sabe de esto es que lo que hoy es una ‘salida de emergencia’ temporal, se convierta en ‘el pan nuestro de cada día’. Si cada vez que la red eléctrica esté bajo estrés extremo, la solución es ‘hacerse el chivo loco’ con las normativas ambientales, entonces esa excepción podría transformarse en una ‘nueva normalidad’ que nadie quiere. Es como ‘resolver un problema creando otro’, un ‘ajuste’ que podría salir muy caro a largo plazo para el medioambiente y la salud de la gente. El Departamento de Energía lo autorizó ‘sin perjuicio de las limitaciones de calidad del aire’, pero en la práctica, eso es como ‘mirar para otro lado’.
Y es que el problema de fondo tiene que ver con la falta de previsión y de soluciones más ‘chulas’ y sostenibles. El gestor de la red en esa área, PJM, no cuenta con un sistema robusto de baterías para almacenar energía y usarla en momentos críticos, algo que en otros estados como California o Texas sí tienen ‘de lo más bien’. Eso de tener que recurrir a quemar diésel para mantener las casas frescas y los servidores activos, ‘de una vez’ nos dice que hay un ‘boquete’ grande en la planificación energética. La demanda de energía de los centros de datos, impulsada cada vez más por el auge de la Inteligencia Artificial, está presionando los sistemas eléctricos a niveles sin precedentes, y sin soluciones limpias, el futuro pinta ‘un poquito nublao’ para el planeta.
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).


